29.12.08

Wochentags 2. und 3. Stuhl geheizt

Entre semana, 2º y 3º banco con calefacción.
Maria Bühel, Oberndorf.


28.12.08

Luces y luces

La iluminación navideña en Oberndorf:





Y en Laufen:





¿Minimalismo o ahorro?

27.12.08

Los que ya no están



Al volver a casa desde la Stille Nacht Kapelle pasamos por delante del cementerio de Oberndorf, que estaba abierto a pesar de ser ya de noche. Nos llamó la atención la cantidad de lucecitas que se veían dentro, así que echamos un vistazo.
Y resultó que la mayoría de tumbas tenían, aparte de una o dos velas (como las que ya lucían para Todos los Santos), desde pequeños centros de flores secas hasta abetos con sus luces y sus adornos y pequeños pesebres de cerámica. Se veía gente paseando por allí.

Nunca había visto algo así. Sé de quienes visitan el cementerio en Navidad o recuerdan a los que ya no están al reunirse para la cena de Nochebuena, pero lo de decorar las tumbas... Podría suponer ir un poco más allá y hacer partícipes de la fiesta a los que se fueron, o quizás sea un intento de mantener su recuerdo encendido durante los días más oscuros del año.
Sea cual sea el propósito, me pareció una costumbre muy bonita, el cementerio no tenía ese aspecto tétrico que tan poco me gusta, más bien parecía un jardín de luces.

26.12.08

Bergbauernkäse




Este Queso de minero lo compré en el mercado de los jueves en Salzburg. Está riquísimo, sabe a leche de verdad y a montaña y tiene un punto picante que combina perfectamente con la cerveza y el pan de centeno.

Pero tiene una pega: Es uno de esos quesos apestosos, como la Torta del Casar. Tiene un olor tan fuerte que incluso envuelto en papel y dentro de dos bolsas de plástico, perfumó el coche de camino a casa. Lo tuve en la cocina el tiempo justo para hacerle la foto y ahora duerme en la terraza, aprovechando el frío. Quizá nos sirva para ahuyentar los malos espíritus, quién sabe...

25.12.08

Stille Nacht



El 24. de diciembre en el año 1818 el sacerdote asistente de entonces, el señor Joseph Mohr entregó en la recién fundada congregación San. Nicolás en Oberndorf al representante del servicio de organistas Franz Gruber (entonces también maestro de colegio en Arnsdorf), una poesía, con la petición de poder escribir una melodía adecuada para 2 voces solistas más el coro y el accompañamiento de guitarra. Con estas palabra describió Franz Xaver Gruber (el compositor de esta canción) la historia del origen del villancico " Noche de Paz! - Noche de Amor!" que hoy en día se conoce en todo el mundo.




Cuando nos mudamos aquí ya era enero, así que decidí dejar el post sobre la Stille Nacht Kapelle - la atracción turística de nuestro vecino Oberndorf - para cuando tocaba, es decir, la Nochebuena y la Navidad.

Esta pequeña capilla se encuentra en lo que queda del casco antiguo de Oberndorf, en el lugar que ocupó la iglesia de Sankt Nikolaus, derruida tras las inundaciones de 1890. Debido a las continuas crecidas del Salzach, los vecinos decidieron trasladar el centro del municipio hacia el sur, lejos del meandro, así que el casco antiguo queda hoy algo apartado de la actividad del pueblo.
Fuera de la temporada navideña es un punto a medio camino entre los dos puentes, al que se puede llegar andando, pero que no tiene demasiado interés.

Sin embargo, durante el Adviento se instala allí un pequeño mercado con un par de puestos de Glühwein y adornos navideños, y la oficina de correos de Oberndorf abre una sucursal desde la que se pueden enviar felicitaciones con sellos y matasellos especialmente diseñados para la ocasión.


Momentos solemnes


El día grande de la capilla fue ayer, 24 de diciembre.
A las 16.30h un grupo de trabuqueros disparó desde la colina sobre el río las salvas que precedían a la fanfarria de un quinteto de viento. Todos los congregados en el lugar dejamos nuestras tazas de Glühwein y nos acercamos a la capilla, rodeada ya por una multitud de turistas japoneses venidos en autobús. Muchos otros vinieron en el Lokalbahn especial - con vagones antiguos de madera - desde Salzburg y alrededores.

M y yo nos colocamos junto a un abeto cerca de la escalera de la capilla y pudimos ver algo, aunque no mucho. El alcalde de Oberndorf saludó a los presentes y relató la historia del villancico. El quinteto de viento tocó un par de piezas y el coro de Oberndorf cantó varias canciones populares desde dentro de la capilla. También se leyó un fragmento de Weihnacht, de Stefan Zweig. Finalmente, un dúo cantó "Noche de Paz, Noche de Amor" acompañándose de una guitarra, tal y como pide la partitura original.

En realidad se trató más bien de un concierto, porque no había mucho que ver. En la escalera de subida a la capilla se habían apostado los miembros de las diversas hermandades y grupos folclóricos del pueblo, que hicieron una ofrenda floral y se quedaron allí quietos el resto del tiempo.

Estuvo bien conocer el origen de un villancico tan conocido, aunque, como todos los eventos de este tipo, me temo que el año que viene se repetirá el mismo programa, y el siguiente, y el siguiente, con la misma gente y el mismo ritmo. Es lo que hace que algo se convierta en tradición, supongo.

23.12.08

Knödeln: los básicos de pan

Por fin me siento a redactar unas cuantas recetas de Knödel, espero que no resulten demasiado 'pesadas'...

Empezaremos con los básicos y más fáciles, los Knödeln a base de pan: Semmelknödel y Kaspressknödel. Ambos tipos se elaboran a partir de pan blanco seco mezclado con leche y huevos, cebolla y perejil, pero mientras que el Semmelknödel se cuece en agua, al Kaspressknödel se le añade queso y se fríe, por lo que el resultado es totalmente diferente.

Semmel es el nombre que reciben los panecillos blancos o Brötchen típicos del almuerzo o el desayuno. También suelen acompañar a las sopas y cremas de verduras. Recuerdo que en algunas panaderías de Barcelona los llamaban bollo de Viena, aunque costaban el doble que los de aquí. Para los Knödeln, el pan blanco de barra es suficiente.
Para los que no tienen Semmeln secos en casa (o no les apetece ponerse a cortarlos en cubitos), aquí los venden ya cortados.




Semmelknödel
El Semmelknödel suele acompañar a guisos de carne y salsas en general, (Gulasch, Schweinebraten, etc).

250 gr de pan blanco seco cortado en cubitos
20 gr de mantequilla
1/2 cebolla
Perejil
Sal
1/4 l Leche templada
2 huevos
2-3 cucharadas de harina/pan rallado


Vertemos la leche sobre el pan.
Cortamos la cebolla en dados pequeños y la rehogamos en la mantequilla, sin que llegue a tostarse. La vertemos sobre el pan junto con los huevos, la sal y el perejil picado.
Vamos mezclando todo con una cuchara grande. Cuando la mezcla sea difícil de manejar, seguiremos mezclando con la mano.

Ponemos a hervir una olla con abundante agua salada.

El truco para que los Knödeln salgan relativamente ligeros (recordemos que es un plato pesado de por sí) es no manipular la masa en exceso, sino mezclarla un poco y dejar que repose, para que el pan vaya absorbiendo los líquidos poco a poco. Los cubitos de pan deben tener una textura esponjosa, firme pero blanda a la vez.

Añadiremos más leche o pan rallado (mejor que harina), según lo necesite la masa, y formaremos bolas de tamaño mediano (algo intermedio entre una pelota de tenis y una de ping-pong).
Una vez hechas las bolas, las pondremos en la olla y dejaremos que hiervan a fuego suave. Estarán listas cuando suban a la superficie.



Kaspressknödel
El Kaspressknödel se sirve Tradicionalmente en una sopa de cocido, igual que una pilota.
Personalmente, prefiero comerlo seco, como si fuera una croqueta de queso, acompañado de ensalada.


Tomamos la masa de Semmelknödel y le añadimos 200 gr de queso cortado en dados (Bierkäse, Bergkäse).
Formamos bolas un poco más grandes que las de Semmelknödel y las aplastamos hasta darles forma de hamburguesa.

Calentamos una sartén con unas gotas de aceite y vamos friendo los Knödeln a fuego medio hasta que estén dorados. Cuanto más graso el queso, menos aceite necesitaremos.
En caso servirlos en la sopa, hay que dejarlos reposar en el caldo unos 5-10 minutos.

22.12.08

Café Steinbach


Los mercados de Navidad están bien para un ratito, pero en seguida se te hielan los pies. Para disfrutar de la Gemütlichkeit durante toda una tarde, nada mejor que cobijarse en un café.


Los austríacos se llevan la fama, pero nosotros preferimos quedarnos en Alemania, básicamente porque son locales sin humo y, como dice M, te puedes tomar un café sin ceremonias.
Siendo como es él un hombre de cortao y ya está, eso del vasito de agua, la bandejita y el camarero preguntando continuamente si todo está bien, si quiere algo más, si le traigo la cuenta... Eso irrita.

Así que el día que descubrimos el café Steinbach de Laufen decidimos que éste sí que nos gustaba, y M dejó de pedir sólo Espressos Macchiatos y se pasó al tazón de café de filtro, que cunde más.

Varios lugareños nos habían hablado de este sitio, y casualmente todos coincidían en que sus tartas son las mejores y su decoración muy acertada, pero también nos habían avisado de que su clientela estaba compuesta básicamente por parroquianos del barrio que se juntaban para echar la partida de la tarde, y que eso le quitaba glamour al local.

Ya hemos estado allí unas cinco veces y aún no hemos visto a nadie jugando a las cartas. Lo que sí hemos comprobado es que, efectivamente, las tartas son deliciosas.
No hay más que fijarse en lo que hacen todos aquellos que entran al local. Van directos de la puerta al mostrador y preguntan a la paciente camarera qué lleva ésta o aquélla. Dudan, se deciden, cambian de opinión, observan cómo la mujer corta la porción elegida y se van satisfechos a su mesa. Allí piden una Tasse o un Haferl Kaffee y se disponen a pasar esas pocas horas de luz que quedan antes de la hora de cenar.
La camarera apenas pasa una sola vez para preguntar si todo está en orden ("schmeckt?") y ya no vuelve hasta que se le pide la cuenta.

Por supuesto, las tardes de entre semana el café está tomado por abuelos y abuelas, gente muy muy mayor a veces. Da gusto oírlos charlar mientras se toman su café y su tarta tranquilamente. A esas edades supongo que el colesterol ya es algo superado... Este mes que M está de vacaciones, hemos aprovechado para hacer vida de jubilados. El tiene que recuperar las energías perdidas durante el año y yo... yo le acompaño, faltaría más.

6.12.08

Ya llega...

Basta con leer un poquito sobre las tradiciones de otros países para darse cuenta de que, en el fondo, todas parten de las mismas creencias. Del mismo modo en que la Semana Santa marca el inicio del buen tiempo tras el invierno o el 1º de mayo se riende culto a la fertilidad, la Navidad cristiana es una versión adaptada de los ritos en torno al solsticio de invierno.
A nada que rasquemos en la superficie, podemos encontrar muchas similitudes entre tradiciones tan diferentes como la del Krampus, el Olentzero o el Tió, por poner un ejemplo (son las que yo conozco).

Aunque con matices, todas parten de la misma premisa:
Con el invierno llega el momento de hacer balance del año. ¿Has sido bueno?. Si has hecho los deberes podrás disfrutar del fin de año con la conciencia tranquila, serás recompensado mediante regalos, dulces, besos, y podrás arrimarte al tronco que arde en la chimenea. Si no, el invierno será negro como el carbón y puede que recibas un azote o dos como castigo.

Los adultos intentamos evitar esta responsabilidad haciendo que los protagonistas de las fiestas sean los niños, pero no estaría de más sacar la lista de buenas intenciones que escribimos el pasado 1 de enero y ver a quién hay que llamar en nuestro caso, si a Nikolaus o al Krampus...


A ver, tú, ¿Has dejado ya de fumar?


Momento Popeye de la semana: Abendu (Diciembre en euskera) = Adviento

4.12.08

¿A qué sabe Viena?

A naranja y canela.


Nada como un Orangenpunsch calentito para empezar bien el fin de semana y reirse un rato al salir de la comisaría.

17.11.08

Bernhard Haus


La tarde era invernal, no es que fuera invierno, porque todavía no era invierno, quiero decir, el invierno no había comenzado todavía, no había comenzado oficialmente, aunque el invierno como tal, al menos para nosotros, ya había comenzado, quiero decir que el frío ya estaba ahí, y el aliento de las heladas acechaba con llegar hasta el sótano, y todo eso.

En la casa museo de Thomas Bernhard no parecía haber nadie. En el portón principal leímos sin sorpresa que el museo permanecía cerrado los meses de invierno. Empujamos la puerta y ésta se abrió, y en el patio al que daba descubrimos a una señora que se acercaba ya a nuestro encuentro. El museo estaba cerrado, lo lamentaba, pero cometió el error de interesarse por nosotros, ¿Woher kommen Sie? Así que se lo dijimos, de dónde éramos, y lo admiradores que éramos de Bernhard, y todo eso.

La señora fue a buscar a su marido, Ich muss meinen Mann fragen, y al minuto aparecieron los dos, ella y el doctor Fabjan, hermanastro de Thomas Bernhard.

Cruzamos el patio, entramos en la casa, Frau Fabjan nos mostró las diferentes habitaciones, cada una de ellas provista de una enorme estufa de azulejos, habitaciones de invitados, que casi nunca serían ocupadas, porque él no quería recibir invitados, ya saben, y su dormitorio y su guardarropa, perfectamente dispuesto con sus trajes, zapatos y maletas de otra época, se disculpó varias veces, Frau Fabjan, su marido y ella habían venido a hacer ciertos arreglos caseros antes de echar el cierre en invierno y no tenían demasiado tiempo, así que la visita sería rápida, que viniéramos de nuevo en primavera, y en la biblioteca nos señaló una fotografía en la que se veía a Bernhard en uno de sus viajes a la costa española, del último de los cuales su marido, el doctor Fabjan, lo trajo gravemente enfermo de vuelta a Austria, perfectamente consciente, Bernhard, de que volver a casa significaba morir.

En la entrada nos encontramos al doctor Fabjan, dando una capa de Xylamon sobre el piso de madera, Holzwurm, dijo, y en el mismo suelo advertimos el rectángulo de una trampilla que debía dar al sótano.

Edito: Daxi



Repasando posts anteriores, me he dado cuenta de que se me olvidó editar aquel en el que hablaba sobre la gata de Frau B, nuestra vecina.
Semanas después de que ella me dijera cómo se llamaba el bicho, me la volví a encontrar (aún era verano y nos veíamos casi a diario porque siempre estaba arreglando algo en el jardín) y me contó cómo su nieto había decidido que la gata debía llamarse Daxi. ¿Daxi? ¿No era con T?

No, no era con T. Yo y mis problemas para distinguir consonantes. No digo ya para pronunciarlas, como el día en el que tuve que repetir a una charcutera la palabra Käse cinco veces hasta que la K sonó lo suficientemente sonora. Supongo que a ella le sonaría algo así como "un bocadillo de gueso, por favor" -lo cual tampoco era para tanto, tratándose de una charcutería. Pero ese es otro tema-.

El caso es que el nieto de Frau B quería llamar a la gata Frechdachs, que significa "tejón", pero también "pillo, granuja". A mí ese nombre me sonaba porque hay una discoteca en Laufen que se llama así, un lugar con cierta gracia por ser el punto de encuentro de los solteros de los alrededores que han dejado atrás la treintena. Fuimos allí una vez con un colega de M y entre el Schlager, los grandes éxitos de los 80 y la decoración semi-tropical, parecía que estuviéramos en algún local de Mallorca o Alicante, pero hace 20 años.

Así que Taxi pasó a llamarse Daxi. No es un detalle de importancia, pero quizá diga algo sobre el carácter que tenía cuando era jovencita (porque lo que es ahora, de pilla tiene más bien poco. Lleva una vida tan sedentaria, que como mucho se mueve para buscar las esquinas donde pega el sol, y ni se molesta en moverse de su sitio cuando queremos subir las escaleras de casa).

16.11.08

1 huevo = 8 magdalenas



5ºC y bajando. El parte meteorológico anuncia nieve para el domingo que viene, así que M y yo ya estamos en modo casero: la mantita en el sofá y la calefacción puesta desde la mañana. Incluso tenemos tazas compradas expresamente para el té de las noches.

En la cocina no hay radiador y se nota, por las mañanas da mucha pereza preparar el desayuno. Por la tarde es diferente. Si tengo tiempo antes de que M vuelva del trabajo, pongo el horno y hago algo rapidito, algo que caldee la cocina y llene la casa de aroma a vainilla o canela.

Descubrí esta receta de magdalenas mientras intentaba averiguar el secreto de los muffins y otros bizcochos . Nunca he tenido mano con estas masas, las pocas veces que intenté hacer el típico bizcocho de yogur, la cosa empezaba a crecer que daba gusto, pero en cuanto la sacaba del horno se desinflaba y acababa convertida en una masilla gomosa... un desastre.

Finalmente he aprendido que mi error era batir la masa durante demasiado tiempo, lo cual hacía que se formaran cadenas de gluten demasiado firmes e impedía que las burbujas de aire formaran una esponja ligera. Lo que sirve para el pan arruina un bizcocho.

Así que por fin he podido estrenar en condiciones los papelitos de magdalena que traje desde España (50 moldes por 0,75€). Con una receta sencilla donde las haya:






8 Magdalenas medianas

1 huevo
3/4 vaso de azúcar
1/3 vaso de aceite
1/2 vaso de leche
Ralladura de limón
Chorrito de zumo de limón
4 gotas de aroma de vainilla

1+1/2 vasos de harina
1 cucharada de levadura (polvo de hornear)


Precalentar el horno a 200ºC (180ºC con aire)

Batir por un lado el azúcar con el huevo y el resto de ingredientes líquidos y aromas hasta conseguir una mezcla espumosa. Por otro lado, unir la harina y la levadura. Tamizar sobre la mezcla líquida.
Remover lo justo hasta conseguir una masa homogenea.

Verter la masa en los moldes dejando que caiga en el centro de éstos, hasta que llegue casi al borde. Espolvorear un poco de azúcar en el centro.

Hornear 30 minutos y dejar enfriar en una rejilla.

Es importante que las magdalenas se enfríen bien, de lo contrario no se despegarán del papel y habrá que comérselas rascando con la cucharilla...

11.11.08

Al día con el santoral

Me acabo de enterar de que hoy, 11 del 11, ha comenzado el Fasching, la Cuaresma previa al Carnaval alemán. (Menos mal que mis tres vecinos están al día en cuanto a celebraciones, si no, no me enteraría de lo que celebran los lugareños...). Ya decía yo que tenían muchos Krapfen en la panadería.

En España se dice que a todo cerdo le llega su San Martín, tanto literal como figuradamente. Era (y es aún en muchos pueblos) por estas fechas cuando se celebraba la matanza que llenaría la despensa para todo el invierno, y se celebra comiendo morcilla y otros productos derivados de la sangre, dado que es lo primero que se echa a perder.

Este año no tenemos ni morcilla (demasiado delicada para venir volando) ni Krapfen (hace demasiado frío para salir corriendo a la panadería a última hora, vaga que es una), ni ganso.
Habrá que mirar en la nevera...

¡Vaya! Embutido inglés de ciervo, regalo de T. ¿Aceptamos ciervo para la cena de San Martín?


4.11.08

Los puentes del Salzach

El Salzachbrücke a las siete de la tarde


El puente que ilustra la cabecera de este blog durante este otoño es el Salzachbrücke, construido en 1902-03. Es un puente colgante de hierro muy transitado, la única vía de paso para vehículos entre Austria y Alemania en varios kilómetros a la redonda (los puentes más próximos están en Freilassing al sur y Tittmoning al norte).

Antes de que Austria entrase a formar parte de la UE el Salzachbrücke era paso fronterizo con valla y policías. Por lo que cuentan A y T, los vecinos de Laufen no acostumbraban a cruzar al otro lado - en todo caso eran los austríacos los que iban de compras a Alemania, donde todo era más barato -, y ni siquiera ahora se les ocurre ir a Oberndorf, salvo que vayan al videoclub o a tomar el Lokalbahn para ir a Salzburg.

El Salzachbrücke fue construido después de la gran crecida de 1899, que se llevó por delante gran parte del casco antiguo de Oberndorf (ubicado a orillas del meandro, una zona que se inundaba fácilmente) así como el puente de madera que unía el centro de Laufen con la subida al calvario de Oberndorf.

Aquel puente de madera desapareció y no fue recuperado hasta el 2002, cuando se levantó el Europasteg, el otro puente del Salzach. Por esta vía peatonal pasean los lugareños los días de sol, junto a los ciclistas que quieren evitar los camiones del puente de hierro.

3.11.08

Se nos va el sol

Lunes, 15:47h

17.10.08

El color de la semana

Pantone 198, 199, 200, 201...











16.10.08

Kugelrunde Köstlichkeiten

Aunque mi alemán no pasa del nivel de un niño de dos años (alguno habrá que me gane, seguro), he mejorado bastante en cuanto a comprensión, por lo que me animé a apuntarme a uno de los numerosos cursos de cocina que organiza la Volkshochschule de Salzburg:


Knödelvariationen - Kugelrunde Köstlichkeiten
(Variantes de Knödel - Delicias en forma de bola)




Bajo el nombre de Knödel o Kloß se agrupa una gran variedad de platos, cuya característica principal es su forma esférica y su sencillez en cuanto a ingredientes (aunque no siempre sea así).
Se podrían incluir en la familia de las albóndigas, la pilota, incluso las migas, por ser en muchos casos un buen modo de aprovechar el pan duro que ha ido sobrando durante la semana o la carne de los cocidos.

Se trata de un plato casero típico de centroeuropa, de ésos que las madres han cocinado toda la vida. Todos por aquí lo conocen, por eso el objetivo del curso era, más que enseñar recetas básicas, mostrar las posibles variaciones que se pueden realizar a partir de las masas más comunes.
Las recetas propuestas iban desde el Semmelknödel básico, de a diario, el que todo el mundo sabía cocinar - salvo yo, por eso me lo asignaron - hasta Knödeln dulces rellenos de nougat con salsa de fresas.

En total realizamos unas 10 recetas, las cuales fueron probadas una por una, lo que ha dado lugar en mi caso a un empacho considerable. Pero es que había que dar una opinión a cada autora, y a todas les hacía ilusión saber qué opinaba una extranjera sobre sus pelotillas (con perdón)...

En fin, una clase muy interesante, cuyas recetas iré publicando en este blog en los próximos días (cuando se me pase el empacho).

13.10.08

Alto y claro

Rambla del Raval, 04/10/08

11.10.08

Salir a cenar

Me llama M preocupado porque el Naná, restaurante del Raval donde iba a reunirse con E y F, ha desaparecido. No sabe dónde llevarlos. Qué pena, la última vez que cenamos con ellos en el Naná nos pasamos horas arreglando el mundo y hablando del futuro que nos esperaba. Al fondo había una puerta con el número 2046. Qué pena.

No es la primera vez que ocurre, de hecho el año pasado ya nos habíamos acostumbrado a llamar antes a los locales donde pensábamos cenar, por si acaso.
Llegamos tarde a una crepería de la calle Torrijos y a otro peruano que debía de haber en el Eixample. Cerraron, justo después de que lo descubriéramos, un pequeño restaurante de tres mesas regentado por dos amabilísimas francesas que había cerca del carrer Ample. Desapareció el Karkadé del Raval.

Todos eran lugares pequeños, de precio ajustado y ambiente acogedor. Quizá por eso no sobrevivieron. Parece que en Barcelona, para que un restaurante prospere debe subir precios y disminuir el tamaño de sus raciones, aparte de funcionar 'por turnos', es decir, a los que han venido a cenar a las 21.00h hay que advertirles de que tendrán que librar la mesa antes de las 23.00h. Entra, cena, no pierdas el tiempo en tertulias, no pidas café, paga, vete.

Los alquileres son altos, de acuerdo. Hay que pagar muchos impuestos, también de acuerdo. Pero si salgo a cenar es porque me apetece hacer algo más que engullir un plato de comida.
Salir a cenar significa disfrutar de la compañía, la conversación, la amistad. Significa olvidarse de las preocupaciones de la semana y compartir un momento con alguien especial. Y si además se puede descubrir un sabor, una especia, un vino, mejor que mejor.

10.10.08

¡Y un pimiento!

Verduras que descubre una por estas tierras: El pimiento morao
(He leído que pronto llegará a España)




La responsable de este color es la Cianidina, presente en moras, cerezas, coles lombardas y berenjenas. No afecta al sabor del pimiento y desaparece en cuanto se cocina, por eso - y para aprovechar todas sus propiedades antioxidantes - lo mejor es comerla tal cual, en ensalada, por ejemplo.
Con lo mona que queda...

Por cierto, aquí los pimientos, Paprika, se venden de tres en tres, supongo que porque quedan más vistosos, pero varios lugareños me han comentado que en realidad, los verdes no le gustan a nadie porque no son dulces. Por eso muchas veces encuentro paquetes de dos (rojo y amarillo) y los verdes aparte y más baratos.
A mí eso me va genial, porque un huevo frito no tiene la misma gracia con pimientos amarillos que con verdes, dónde va a parar.



9.10.08

Fui la envidia del Lokalbahn


Sí, ya sé que este post está un poco pasado de temporada, pero no podía dejar de comentar esta foto. Me la hice un caluroso día de agosto, en el cual fui la envidia del Lokalbahn. Todos disimularon, pero yo sé que estaban deseando preguntarme dónde había conseguido este artilugio milagroso.

Y es que Paco tenía razón, en Austria el aire acondicionado no se lleva. Alguien podría decir que claro, que el verano dura poco y para cuatro días de calor... Pero es que esos cuatro días de calor hace mucho calor. Recuerdo que M venía todos los días asado del trabajo, harto de las moscas que se les colaban por las ventanas abiertas de par en par.

Quién me iba a decir a mí que uno de los trastos a los que iba a sacar más partido aquí iba a ser mi abanico de 1€ comprado en algún todo a 0,60 del Eixample. Al preparar las maletas en diciembre no supe qué hacer con él ("En Austria no lo necesitaré, ¿no me han dicho todos que allí hace frío todo el año?"). Pero por alguna extraña razón, se coló en el fondo de un bolso y ha aguardado pacientemente para emerger justo cuando se le necesitaba.
El Lokalbahn es un tren hecho para disfrutar del paisaje... en invierno. En verano, cuando el sol entra por esas enormes ventanas, se convierte en un horno.

30.9.08

Vuelvo para irme

Tengo el blog abandonado. Igual que las escaleras de casa, que de no limpiarlas se han llenado de hacendosas y enormes arañas.
Prometo retomar el blog la semana que viene, cuando vuelva de mi primera visita a Barcelona desde que me fui. Creo que al volver necesitaré poner los pies en la tierra de nuevo, y registrar lo que pasa por escrito ayuda bastante.

Lo que pasa, y lo que ya pasó, porque tengo unos cuantos recuerdos del verano pendientes de colgar... ¡Antes de que el invierno se me eche encima!


PD: También prometo responder a los comentarios y comentar en esos blogs de la izquierda, que he estado leyendo (casi) todo este tiempo aunque no haya dejado rastro.

19.8.08

De vuelta sin haberme ido

Las visitas familiares, aunque deseadas y bienvenidas, suponen un alto en la rutina diaria, un paréntesis durante el cual una deja de lado el presente y, en cierto modo, vuelve a ese estado que pensaba haber dejado atrás hace mucho.

Durante unos días me he sentido diferente, un poco fuera de lugar sin haberme movido de aquí. A veces ha resultado raro, pero no deja de ser un estado transitorio y es mejor no hacerle demasiado caso. No siempre tengo la oportunidad de mostrar a mis seres queridos todas esas cosas que voy descubriendo cuando estoy lejos de ellos.

6.8.08

Taxi


La gata de nuestra vecina Frau B se llama Taxi. (Aunque decir que Taxi pertenece a Frau B es mucho decir... dejémoslo en: Taxi se deja mimar por Frau B. Como hacen todos los gatos).

Nuestra relación con Taxi no empezó con muy buen pie. Creo que estaba acostumbrada a que Herr M, el antiguo inquilino del ático, no parara mucho por casa así que era dueña y señora de la escalera y la terraza que dan al piso de arriba.
Los primeros días nos la encontrábamos ahí a todas horas. Por las mañanas dormitaba en la escalera, y si hacía fresco subía a la terraza, a la esquina donde pega el sol. A nosotros no nos importaba, es más, nos encanta observar a los gatos, y el día que nos dimos cuenta de que llevaba al menos una hora dormida en una maceta mientras nosotros comíamos al lado, decidimos que nos gustaba su compañía.

Pero parece que a ella la nuestra no le hacía mucha gracia, y un lunes que salí a tender la ropa con el tendedor en la mano (un trasto de ésos plegables, como una silla de cámping), debí de darle tal susto, que ya no volvió a subir más.
De eso hace unas tres semanas.

Ya había perdido la esperanza de que volviera a subir, pero hoy ha dado señales de vida y parece que con un buen augurio: Taxi ha dejado un ratón muerto justo al pie de la escalera. Dice Frau B que es un regalo (a ella le trae, además de ratones, pájaros y bichos. Un día vino con una paloma...). No sé muy bien qué hacer con semejante regalo, pero lo acepto de todas formas; puede que Taxi haya decidido darnos una segunda oportunidad.

4.8.08

Hellbrunn


No sé si la 'masa de aire africano' que ha hecho que España sea un horno estos días llega hasta aquí, pero también hace calor, y como vivir en un ático está bien hasta que se recalienta el tejado, las tardes de sol es mejor pasarlas al aire libre.

Como hace unos días, que me fui a Hellbrunn. Nada como refrescarse en los juegos de agua que mandó construir el arzobispo Marcus Sittikus en el siglo XVII. Su palacio, rodeado de un enorme parque y bosques, fue un lugar para el recreo y la diversión, más propio de un príncipe que de un clérigo.
Y es que, al igual que su predecesor Wolf Dietrich, Sittikus fue un hombre poderoso y culto, enamorado de la cultura clásica y la arquitectura del renacimiento. Por ello el recinto de Hellbrunn alberga infinidad de esculturas relacionadas con la diosa Diana, el desdichado Acteón, Poseidón y toda su corte acuática.


www.hellbrunn.at

Pero lo más atractivo de la visita, al menos en un día caluroso, son los juegos de agua: chorros que emanan por sorpresa desde el suelo, un teatro mecánico accionado por un molino de agua, una gruta en la que el aire, al pasar por conductos inundados, produce cantos de pájaros... Oyendo las risas y los gritos de sorpresa de los demás visitantes, intenté imaginar cómo serían las fiestas veraniegas que organizaba el arzobispo para su corte. Ciertamente, aquello debía ser todo menos recatado; habría que ver cómo las damas mantenían la compostura mientras un chorro de agua les refrescaba las posaderas...

3.8.08

Oda de las 3:30 am


AL MOSQUITO DE LA TROMPETILLA

Ministril de las ronchas y picadas,
Mosquito postillón, mosca barbero,
Hecho me tienes el testuz harnero
Y deshecha la cara a manotadas.

Trompetilla que toca a bofetadas,
Que vienes con rejón contra mi cuero,
Cupido pulga, chinche trompetero
Que vuelas comezones amoladas,
¿Por qué me avisas si picarme quieres?
Que pues que das dolor a los que cantas,
De casta y condición de potras eres.

Tú vuelas y tú picas y tú espantas
Y aprendes del cuidado y las mujeres
A malquistar el sueño con las mantas.

Francisco de Quevedo y Villegas (Madrid, 1580 – Ciudad Real, 1645)

2.8.08

Pizza/Pita

¿Qué ocurre cuando no se está atenta a la cantidad de levadura que se pone en la masa de pizza?




Pues que ésta no leva y en vez de una pizza, sale una pita, rica rica. A veces los despistes dan lugar a grandes descubrimientos.

1.8.08

Festspieleröffnung


El pasado día 26 comenzó el Festival de Salzburgo, ese ciclo de conciertos y teatro para bolsillos desahogados que año tras año llena la ciudad de gente trajeada y turistas japoneses. Ya he oído unas cuantas opiniones en contra del enorme gasto que supone el festival para una ciudad cuyo programa cultural es más bien limitado el resto del año, pero parece que el ayuntamiento está decidido a seguir repitiéndolo, como buen evento de la marmota que es. Salzburgo es una ciudad que se resiste al cambio.

Como no soy una experta en ópera ni teatro, no puedo opinar sobre el programa de este año, pero sí comentaré la jornada de inauguración, que se celebró el sábado a lo largo de todo el día. A partir de las diez de la mañana, y en 30 lugares diferentes al mismo tempo, se pudieron ver y escuchar todo tipo de conciertos y representaciones de forma gratuita. Algunos museos también ofrecieron visitas guiadas especiales a sus exposiciones.

Quedé con E al mediodía. Mientras conducía me contaba que éste es el primer año que se ofrecen tantos espectáculos gratuitos, y que en años anteriores apenas ha visto nada del festival, salvo alguna proyección de óperas que se ofrecen como 'consolación' al pueblo llano.
Y es que las entradas para las grandes representaciones, aparte de ser exageradamente caras, se agotan meses antes con lo cual es muy difícil acceder a ellas. Eso sí, los organizadores tienen el detalle de abrir las cortinas del hall donde los que sí han conseguido una se toman el vinito entre acto y acto, para que todos vean lo que se pierden...

De lo que pudimos ver la tarde del sábado - porque para verlo todo había que disponer, como mínimo, del don de la ubicuidad - lo que más me gustó fue un trío de Múnich (soprano, acordeón y violín) que ofreció un pequeño concierto en el Café Bazar: desde Mozart a Astor Piazzola pasando por Edith Piaf.
Obviamente, la terraza estaba abarrotada para cuando llegamos, así que nos sentamos en la barandilla que da al Salzach y disfrutamos de la música junto al resto de viandantes.
Vi algunas caras molestas entre los clientes del café, la mayoría de ellos impecablemente vestidos y peinados con ese estilo que, de momento (y creo que hasta que vaya a Viena), sólo puedo relacionar con los salzburgueses 'de toda la vida'. Supongo que a más de uno le molestó eso de que nos 'aprovecháramos', mientras él pagaba su consumición religiosamente. Aunque, sinceramente, vi más respeto hacia los músicos entre los que miraban desde la barrera que entre los clientes de la terraza, que no pararon de levantarse y moverse por el pequeño escenario en lo que duró el concierto.

Después paseamos por el centro y entramos en la catedral, llena hasta los topes, en la que se ofrecía un concierto de música barroca. En uno de los patios de la Sigmund-Haffner Gasse, un grupo austríaco-cubano se resistía a dejar el escenario: los de la organización no sabían cómo hacerlos callar para poder dar paso a la obra de teatro del patio contiguo.
Cenamos en una de las terrazas de la Papagenoplatz y echamos un vistazo a la pantalla que ofrecía extractos de óperas grabadas en años anteriores, antes de ir a la Mozartplatz e intentar ver la danza de las antorchas o Fackeltanz, la ceremonia que inaugura oficialmente el festival.

Había visto muchas fotografías de esta danza y tenía curiosidad por verla, pero la verdad es que salí algo decepcionada. No sé si será porque la Mozartplatz es más pequeña que la Residenzplatz (donde se celebra tradicionalmente, pero que este año no estaba disponible por estar en obras) y no había sitio para tanta gente, pero es que no vi nada. Bueno, sí, vi la danza en una pantalla gigante (otra) que iba ofreciendo imágenes en directo entre las que se intercalaban los títulos de cada figura y una fotografía de larguísima exposición tomada algún otro día de madrugada.

También puede ser que las fotografías me hubieran hecho pensar en algo más dinámico, más movido, y no en una polonesa (chun-ta, chun-ta). Pero bueno, tampoco estuvo mal del todo. El año que viene iré un poco antes, para coger sitio y ver la repetición.

26.7.08

Alone in the kitchen

M se fue el lunes al otro extremo del país, a la frontera con Holanda, a un lugar donde no dicen Grüß Gott sino Guten Tag, y aún se quedará allí una semana más (como mínimo). Aunque ya estoy acostumbrada a sus ausencias, las horas de después de cenar se me siguen haciendo un poco largas y me da por cocinar cosas dulces, para compensar. Además, estos días ha hecho frío, por lo que me apetecía encender el horno. El calorcito de la cocina siempre reconforta.

Tenía un frasco de masa madre dormitando en la nevera desde hace al menos un mes, y tras proporcionarle cuidados intensivos durante dos días, por fin estaba lista para hacer pan. Como no me gusta malgastar electicidad, busqué recetas de cosas que pudiera meter al horno junto a la hogaza, pero creo que me pasé.

El problema fue que quise probar a la vez dos recetas de galletas (ésta y ésta) y una de muffins, y, claro está, teniendo cuatro frentes abiertos algo tenía que fallar.
En esta ocasión, las galletas salieron aceptables, aunque no lo suficiente como para poder regalárselas a las vecinas (con lo cual llevo tres días de dieta galletil), y fueron los muffins los que estaban incomibles. Crudos por dentro y retostados por fuera, puaj. Al menos sólo eran cuatro. La próxima vez saldrán mejor.

En cuanto al pan, aunque no las tenía todas conmigo respecto a la corteza que saldría con este horno de aire que tenemos, salió bastante bueno.

Tres de cuatro, no está mal. Pero la próxima vez me concentraré en una sola receta. Está bien ser multitarea, pero sin pasarse.


Las más presentables


25.7.08

Nuss-Schnecke



Espiral de nueces.
Uno de tantos pecados de domingo...

20.7.08

Freibad

Cosas que hacer en Laufen un domingo soleado:


- Ir a la panadería Hartl antes de las diez (hora de cierre, hora de ir a misa) y desayunar una Tasse Kaffe con un gran Nuss-Schnecke, o un Krapfen, o una enorme galleta de ésas cubiertas de azúcar glass: 1,75€


Domingo, 8:30. Todos a por el pan.


- Sacar el coche del atasco que se forma delante de la panadería e ir a pasar el día a las piscinas de Freilassing: el Freibad, con su piscina climatizada para los días fríos, su hierba, sus árboles, sus columpios, su estanque, su pista de petanca...: 2€ (1€ a partir de las cuatro de la tarde)







Lástima que los domingos soleados sean tan escasos...

15.7.08

Sábado 12, 14:36.

Después del calorazo...


video

14.7.08

El pan y la sal

El sábado organizamos una pequeña cena en casa. Nuestra intención era, primero, aprovechar que por fin tenemos más de dos sillas para que se sienten los invitados y segundo, juntar a cuatro amigos - T y A, M y T - que nos han brindado su generosidad y su ayuda en muchas ocasiones durante los meses que llevamos aquí.

No es que se tratara de una inauguración 'oficial' del nuevo piso, pero nuestros invitados se presentaron con regalos inesperados, como dos preciosas fotografías para las que seguro encontraremos el espacio que se merecen, o paquetes de magdalenas, natillas y crema catalana, 'Original spanische Spezialitäten', para que nos sintamos más como en casa, si cabe.

El significado de otro obsequio lo entendí a medias cuando lo recibí. Ahora, después de haber leído un poco aquí y otro poco aquí, veo que se trata de un buen augurio para los próximos meses que pasaremos en esta nueva casa:



El pan y la sal que aún hoy en día se ofrecen en los países eslavos y germanos al recién llegado, como protección frente a los peligros y garantía de que, en su nuevo hogar, nunca faltará el alimento ni la salud.

Ojalá no te nieguen el pan ni la sal.

11.7.08

El Príncipe Encantado


Sin llegar a los niveles de exigencia de Sir A. Worldgate en cuanto a pedigrí, M y yo nos hemos propuesto conocer las 'tascas' de los alrededores, aventurándonos por caminos poco transitados de esta Baviera que tanto nos recuerda a veces a la Gipuzkoa profunda.

Siempre hemos celebrado los aniversarios de nuestro primer encuentro cenando en un restaurante especial (por su cocina, su ambiente, a veces por lo que acabamos pagando...) en Barcelona o, como el año pasado, de cámping en una playa tranquila.

Esta vez pedimos consejo a A, quien nos recomendó un lugar algo más sofisticado que una Gasthaus, con itinerario previo incluido: Visitar el lago junto al antiguo monasterio de Höglwörth y volver sobre nuestros pasos hasta el restaurante Froschkönig, en Vachenlueg. A primera vista estos nombres podrían no resultar ni atractivos ni exóticos, pero A es una mujer con criterio y decidimos seguir sus indicaciones, escritas sobre un post-it.

Menos mal que además del post-it llevábamos un mapa de carreteras, porque si bien llegar a Teisendorf y de allí a Höglwörth es más bien sencillo, encontrar Vachenlueg fue toda una aventura; cientos de caminos llevan a aldeas con nombres tan sonoros como Pom, Hub, Högl, Pank, Sur o Pfingstl (!).

Cuando llegamos a la Taverne Froschkönig (el Rey Rana o el Príncipe Encantado de los Grimm) eran ya las siete de la tarde. Nos sentamos bajo los castaños del Biergarten y elegimos nuestra cena de entre los platos del día:

Risotto con ternera en salsa de vinagre balsámico y fresas
-
Spätzle con solomillo de cerdo y setas



La ración era más que abundante (los platos eran enormes) y la carne estaba muy buena, aunque la salsa a base de vinagre resultó algo fuerte de sabor. Los Spätzle, como siempre, muy ricos. Definitivamente, me tengo que hacer con un cacharro para hacerlos en casa.

Para beber, Weißbier de Traunstein y de postre, helado con frutas marinadas y un espresso macchiato a cuyo platillo había saltado un Frosch.



Precio, 20€ por persona, puesta de sol y vistas sobre Salzburgo incluidas. Creo que volveremos.

10.7.08

Durante la pausa...

Durante los días que no he tenido conexión a internet han pasado muchas cosas:

- Nos hemos mudado
- España ha ganado la Eurocopa
- Salzburgo se ha vaciado de hinchas pintarrajeados y se ha llenado (de nuevo) de turistas
- Han caído varios Diluvios Universales
- Hemos seguido descubriendo los alrededores
- He conocido nuevas gentes en mis clases de alemán

En los próximos posts lo comentaré, hoy sólo me apetece disfrutar de nuestra nueva terraza-balcón-comedor.


26.6.08

A mí no me gusta el fútbol... II


15.000 españoles mojándose en Viena, y tan contentos

Pues nada, que aquí seguimos, viendo (casi) todos los partidos de la Eurocopa. España acaba de clasificarse para la final contra Alemania. Esta vez, hemos visto el partido en la ORF pero lo hemos oído en la SER, porque por estas tierras los comentaristas hacen pausas tan largas entre jugada y jugada que dan ganas de irse a dormir.

Habrá que ver dónde vamos el domingo a ver la final, si a Da Ariano o directamente a la Gasthaus. Vayamos donde vayamos, seremos si no los únicos, al menos sí de los pocos que celebren los goles de España. Eso sí, con mesura, que al fin y al cabo somos del norte, gente comedida y discreta...

23.6.08

Shakespeare in Anif


El viernes celebramos el solsticio de verano junto al Schloss Anif, asistiendo a la representación de Hamlet por parte de la TNT Theatre Britain.

El espectáculo comenzó a las siete de la tarde, cuando el sol aún estaba alto. El montaje era aparentemente modesto, con un pequeño escenario y siete actores que se ocuparon de interpretar a múltiples personajes además de hacerse cargo de la música y demás efectos escénicos. De este modo la compañía consiguió transmitir el espíritu original de aquellas troupes de antaño, que lo mismo representaban grandes dramas históricos como ligeras comedias irreverentes.

Aunque me costó un poco seguir los diálogos que los actores interpretaban en un inglés delicioso, disfruté asistiendo por primera vez a la representación teatral de una obra de Shakespeare, y entendí muchos de los detalles que había descubierto en nuestra visita al Shakespeare's Globe de Londres, el pasado invierno: por qué algunos diálogos están prosa y otros en verso, por qué los actores se dirigen al público en determinados momentos, etc. La propia configuración de los teatros de la época y la diversidad de su público obligaba a los autores a hacer uso de una amplia variedad de técnicas narrativas.

La obra duró lo que el sol tardó en esconderse. Según se iba desarrollando la trama el cielo se fue oscureciendo y empezó a refrescar, y para cuando llegó el desenlace ya era de noche y todo estaba en silencio.
Al volver a casa una enorme luna anaranjada nos anunció que el verano había decidido quedarse.

El año que viene tenemos una cita con Romeo y Julieta.

17.6.08

¿De dónde vienen los coches?


Los Audi, de Ingolstadt.


Y los BMW, de Múnich.


Lo bueno de viajar con M es que de vez en cuando se sale de las rutas de piedras y monumentos y te lleva a ver museos donde las obras expuestas aún no han alcanzado la categoría de antigüedades. Yo lo llamo turismo industrial.

Cuando recorres Bayern en coche, no ves nada más que campos de lúpulo, colza, espárragos, fresas y granjas y pueblecitos y bosques por todas partes. Pero ojo, detrás de los bosques asoman chimeneas: es la industria que ha enriquecido a este estado.
Además de ser el principal destino turístico de Alemania, Bayern es un área industrial de primer orden. Aunque a primera vista parezca que en estas tierras sólo se fabrica cerveza...

15.6.08

Desayuno en la capital

Cuando una madruga un sábado para tomar el tren de las 7.30, lo mínimo que espera al llegar a la capital es que le sirvan un buen desayuno.




Bayernfrühstück para M y Käsefrühstuck para mí en el café Zeitgeist de Múnich. Las Weisswurst que nos sirvieron bajo el platillo del Bretzl iban acompañadas de mostaza dulce Händlmaier. Apuntada en la lista de la compra de esta semana.

El Café Zeitgeist está en Türkenstrasse, en el distrito de Schwabing. Centro de la vida bohemia a principios del s.XX, hoy es un barrio estudiantil, donde abundan los bares, cafés y librerías de arte y arquitectura y los rótulos no están escritos en gótica.

La primera vez que visitamos Múnich apenas vimos nada porque hacía demasiado frío para estar en la calle.
Ayer no es que hiciera calor, pero al menos pudimos pasear por la zona que albergó los JJOO de 1972 y el Englischer Garten. Poco a poco nos vamos haciendo una idea de lo que ofrece la ciudad.