13.2.08

Elecciones

Estamos en plena campaña electoral alemana y yo no me entero de quién es quién.
Hace un par de semanas, estaba yo tan tranquila en casa, un miércoles a las dos de la tarde, cuando llamaron a la puerta de casa.
Mi primera reacción fue no abrir, porque, al fin y al cabo, no iba a entender nada de lo que me dijeran, fuera quien fuera quien llamaba. Pero como volvieron a llamar y parecía que no tenían intención de marcharse, abrí.

Dos hombres vestidos con abrigo y corbata y carpetas bajo el brazo. Venían a venderme algo, seguro.
Pero no, sonrientes, me dieron la mano y empezaron a hablar, y hablar, y hablar. Y después uno de ellos me entregó una carpeta con una foto suya y dijo 'bla bla bla, bürgermeister', y entonces lo entendí. Era uno de los candidatos a la alcaldía, haciendo campaña puerta a puerta.

Yo les dije en inglés que no podía votar porque aún no estaba registrada, y me contestaron sonrientes que no pasaba nada, que cuando lo estuviera, si tenía alguna queja sobre el ayuntamiento, que les llamara.
Y me dieron la mano unas tres veces más y se marcharon.

Salvo por esto, apenas se nota que estamos en campaña. Los carteles electorales son de lo más sobrio, poco más que la foto del candidato, su nombre y el logo del partido. Pocas consignas y promesas. No se pegan en las paredes; los únicos espacios habilitados para ello son unos soportes parecidos a los que se ponen en la puerta de los restaurantes, con el menú del día:

El del cartel de la derecha me dio la mano

A veces confundo los carteles electorales con los que anuncian los conciertos del teatro de Laufen, el Salzach Halle. Aunque creo que esto último será más entretenido que un mítin...

2 comentarios:

Marona dijo...

Jajaja! a mí también me pasaba al principio, no sabía ver los carteles. Una vez buscábamos una tienda de muebles y dimos mil vueltas a pesar de que estaba claramente indicado.
Yo creo que estamos acostumbrados a un tipo concreto de tipografias y de maneras de indicar las cosas y nos cuesta acostumbrarnos a otras diferentes, como si nuestra mente se tuviera que amoldar también a letras, colores y formas para entender los mensajes.
¡Que sea leve la campaña electoral!
Besos!

con Ka dijo...

Sí, no sólo cambian las lenguas de un país a otro, sino que hay que aprender a 'leer' las señales visuales y los códigos de color.

Fíjate que yo también di unas cuantas vueltas buscando la cruz verde de una farmacia, ¡hasta que me di cuenta de que en Austria utilizan una 'A' roja!

Menos mal que al menos los semáforos funcionan igual en todas partes...creo.