21.2.08

Encuentros offline

El pasado sábado fue un día de encuentros, creo que el socialmente más animado que he tenido desde que estoy aquí. El sábado conocí gente nueva, gente interesante.

Por la mañana conocimos a M y T, con quienes compartimos MegaFrühstück y conversación. Es curioso esto de conocer bloggers; a pesar de no haberlos visto nunca, era como si ya los conociéramos un poco. Realmente, decimos mucho de nosotros mismos al escribir, aunque escribamos sobre cualquier otra cosa.
Aún así, merece la pena conocer a la gente offline, en el mundo real, oír sus voces y compartir experiencias alrededor de una mesa repleta de cosas ricas.

M y T compartieron con nosotros sus vivencias y sus opiniones. Fue un desayuno muy enriquecedor, en todos los sentidos.
Al volver a casa en el Lokalbahn sentí que Salzburgo ya no me parecía tan fría, pues conocía a alguien allí. Al final, puede sonar a tópico, pero es cierto que son las personas las que hacen a las ciudades más o menos acogedoras.

Por la noche conocí a F y C, el colega mexicano de M y su novia india. Cenamos en el restaurante griego Poseidon (no podía llamarse de otra manera) de Oberndorf, donde sirven raciones enormes y puedes pasarte horas charlando tranquilamente.
La decoración es un tanto recargada, con estampas typisch por todas partes, pero viniendo de Barcelona, creo que eso es lo de menos. Mientras no te echen nada más terminar de cenar porque hay gente esperando...

Lo más curioso de esa cena fue que, a pesar de nuestros orígenes tan dispares, nos dimos cuenta de que teníamos un fondo común. Los cuatro habíamos visto los mismos programas en la televisión de pequeños, los cuatro conocíamos los mismos actores, las mismas series, la misma música... la globalización no es un fenómeno reciente, al parecer.

Incluso encontramos semejanzas entre las diferentes lenguas que hablamos (o casi-hablamos).


Ayer en Salzburgo era casi primavera

3 comentarios:

Paco Bernal dijo...

Uys! Qué sequillo baja el río. Cuando yo estuve, llevaba más agua...Ejem, a lo que yo iba: es verdad que las ciudades las hacen acogedoras las personas. Sin ninguna duda. La compañía es superimportante. Empezar a construir una red de gente que te caiga bien. Yo eché muchísimo de menos al principio reirme con otra gente de las cosas que me pasaban...
Besos aus Wien

Marona dijo...

Yo también disfruté mucho del Frühstück!!! Pienso que tengo mucha suerte de poder conocer gente como vosotros y sentir que se me suelta la lengua en una conversación.
Un beso!

Mújol dijo...

Esto del agua... qué tendrá...