15.2.08

Masa madre III

¡Hay vida en mi bote!
He abierto el armario y ¡Oh! Han aparecido burbujas en la masa. Ahora tiene un olor parecido al del yogurt.


Siguiendo las instrucciones que me dejó Ibán en los comentarios del post de ayer, he alimentado a los bichicos con las misma cantidad de harina que ayer, pero un poco menos de agua, ya que la mezcla estaba bastante líquida. Al armario, y a esperar a mañana. Estoy impaciente por ver lo que pasa.

Cuanto más leo sobre este tema más me interesa, no sabía que la harina tuviera esa capacidad de auto-fermentación. Es como magia, tú dejas el bote abierto, y los microorganismos que contiene la propia harina o que flotan en el aire se encargan de convertir la masa en alimento para nosotros.


Ah, la harina que estoy utilizando es ésta:


Según se dice en la web de Rauch, se trata de harina de trigo tipo 1600, "para ser utilizada en la elaboración de pan, mezclada con harina de centeno o no", y que contiene la aleurona del grano de trigo.
Si no me equivoco, efectivamente no se trata de una harina integral (vollkornmehl, tipo 1800), sino de una harina intermedia, que no contiene la cascarilla.
Por eso tiene las pintitas más pequeñas y es más blanca. Aunque no es blanca 100%.

Si este experimento sale bien, seguiré probando con otras harinas, ¡Hay que aprovechar la oferta del Spar!

2 comentarios:

Ibán dijo...

Jo, qué suerte, qué buena pinta tiene esa harina. He visto toda la gama de Rauch (qué susto, pensé que habías comprado harina ahumada Rauchmehl!!)
Ya veo el tipo de harina que tienes. A nosotros realmente lo que nos interesa precisamente es la cáscara del grano, porque es donde hay más levaduras. Si quieres puedes refrescarla con otra harina más integral (aunque no es esencial). Lo que estamos intentando es aumentar las probabilidades (mera estadística) de que las bacterias que buscamos colonicen el bote. De hecho, es un rollo, pero no sería ninguna tontería refrescar cada día con una harina diferente, incluso hacer mezclas de diferentes harinas....qué cosa. Yo siempre lo hago con centeno, ya que tiene más encimas y (en mi experiencia) es más sencillo. Otros métodos más complejos usan pasas (mucha levadura) o líquido de macerar pasas, zumos, etc.
Pero tú vas muy bien, parece que hay vida, sólo hay que mimarla. Puedes intentar darle una golosina en forma de cucharadita de azúcar ...eso a las bacterias les gusta, como a los caballos ;)

Es increíble, ¿verdad? Lo maravilloso es que, una vez que las levaduras han hecho "sociedad" simbiótica con los lactobacilos, son inmunes ya que se protegen la una a la otra creando una asombrosa asepsia que impide el moho y otros bichos malos. Yo la mía la he dejado en la nevera MESES y no se ha puesto mala...no conozco muchos alimentos frescos (con tanta humedad) que puedan hacer eso.
Y el olor??? Yo lo defino como "el olor de la vida" :)
Perdón, pero es que me gusta mucho el tema y me emociono.
Suerte! Ya estás ahí.

Marona dijo...

¡Oleeee!
¿Sabes? La mía ha vuelto a la vida, sólo estaba un poco malnutrida, la pobre... una cucharadita de harina y solucionado todo.
Ahora a hacer panes!!!!
Un beso!