31.3.08

Pan interminable

Esta hogaza la hice el pasado jueves, 27 de marzo.
Harina: Rauch Superback (harina de trigo blanca con un 10% de espelta)




Como estoy sola y era bastante grande, hoy aún quedaba un buen trozo. Inmutable. Como el primer día. No sé qué propiedades tiene la masa madre que hace que el pan se mantenga durante tanto tiempo. Ya me gustaría ver una baguette precocida al cuarto día...

Me lo he cenado tostado, con queso fresco y un par de anchoas en aceite.

Los agujeros de esta hogaza me recordaron a la panadería de los yayos de mi barrio, en Barcelona. Si al partir el payés que habías pedido salía un agujero dentro, las dependientas se negaban a vendértelo. Aunque juraras que no lo querías para untarlo con tomate, no te lo vendían, y punto.

30.3.08

Mein neues fahrrad

A da clases de alemán a M y trabaja en el instituto de Laufen. T es inglés y da clases a las propietarias de casas de turismo rural de la comarca ('the farmers' wives', las llama).
Tienen tres hijos y dos gatos, y una casa con una cocina enorme y un jardín con columpio.

T está convencido de que me aburro como los hongos y está decidido a buscarme todo tipo de actividades en Laufen, así que ya me ha interrogado sobre todas mis aficiones por si puede meterme en alguna asociación deportiva, algún grupo de teatro o de danzas regionales.

Acaba de pasar unos días en Inglaterra y, además de a su madre, T se ha traído varios kilos de té. Así que cuando fui a visitarles disfrutamos de un 'authentic english tea' y unos pasteles de Hartl (cuyas dependientas esperan con paciencia a que me decida y me enseñan los nombres de todos sus panes) y charlamos un buen rato.

De momento A y T son los lugareños con los que más trato tenemos, y aprovechamos que conocen bien el entorno para pedirles todo tipo de información. En cuanto les dije que estaba pensando en comprarme una bici de 2ª mano, me dijeron que no buscara más. Ellos tenían una que habían comprado hace tiempo para A pero a la que ella no se acababa de acostumbrar. Como yo sólo buscaba una bici para pasear, ir a la estación por las mañanas y al súper de vez en cuando, ésta me resultó ideal.
Tiene candado y un cestillo detrás, todo lo que necesitaba.

Me la llevé a casa, la limpié y arreglé un poco, inflé las ruedas y listo. Ya tengo bici.
Y hoy que ha empezado la primavera (o eso parece), la he estrenado yendo más allá de lo que nunca había ido cuando sólo podía pasear a pie.









28.3.08

Conociendo los alrededores

No habíamos hecho planes para Semana Santa porque M seguramente tendría que trabajar, y resultó que al final tuvo cinco días seguidos de fiesta, así que tuvimos tiempo para todo.

El sábado fuimos a Múnich.
Múnich es una ciudad-ciudad. Desde Laufen se puede ir en tren cómodamente. El viaje dura dos horas y hay que cambiar de tren en Muhldorf o Freilassing (según el trayecto elegido), pero es un viaje muy agradable, a través de la Alta Baviera.

Nada más subirnos al tren supimos que el Bayern jugaba en casa. Vimos familias debidamente preparadas para el evento, con gorro, bufanda, camiseta y botellas de cerveza. Llegamos a la Hautbahnof y buscamos la 'I' de siempre para hacernos con un plano con el que orientarnos.
Hacía mucho frío y apenas disfrutamos el paseo, pero pudimos echar un vistazo a nuestra capital. Estaba tomada por cientos de italianos y algún español, que deambulaban intentando resguardarse del viento en cafés, museos y galerías comerciales. Hacía tanto frío que ni siquiera hice fotos.
Comimos a toda prisa un par de bocadillos (Bratwurst y Leberkäse) en el Virtualienmarkt y seguido buscamos un café donde entrar en calor. Dos capuchinos sin cacao y una porción de tarta 9,40€.


Menuda rasca hacía...

Creo que donde más disfrutamos fue en una librería de las galerías 'Fünf Höffe' , un moderno edificio de oficinas y viviendas en cuyos cinco patios hay infinidad de tiendas carísimas.
No es que la librería fuera nada especial, es que se estaba de cine, allí, con la calefacción a tope...

Una multitud se agolpaba junto a la catedral. En la pantalla gigante de una cervecería daba comienzo el partido. Eran las 15.30h.
Dando un paseo volvimos a la estación. Quizá no era el mejor día para visitar la ciudad. No importa, con el Bayern-ticket se puede ir cualquier otro sábado. Seguro que la próxima vez sacamos más jugo a la visita.

27.3.08

Martes 26, 18:00

Creo que el martes pillé un resfriado de camino a la exposición de T.
Pero mereció la pena, conocimos a Mateo y disfrutamos de las fotos a ritmo de Chambao y Madredeus, con una copa de tinto en la mano y en buena compañía.


video

20.3.08

Frühling vs Winter

video


Hoy la Primavera y el Invierno han pasado el día discutiendo sobre quién de los dos tiene derecho a quedarse.
Él ha empezado con una ventisca que ha cubierto de blanco el pueblo en pocos minutos. Pero se ha cansado pronto, y ella ha aprovechado para deshacerse de las nubes y hacer que brillara el sol, fundiendo la nieve que cubría todo.

El invierno no se ha dado por vencido, y por segunda vez ha demostrado que, después de varios meses reinando, aún sigue siendo el que era, y que con él pocas bromas valen.

La Primavera le ha dejado hacer. Sabe que, antes o después, el viejo se retirará y ella podrá campar a sus anchas haciendo que la vida sea un poco más agradable para todos.

¿Acaso no son ya señal de locura primaveral los huevos que cuelgan de los árboles?
Qué más da esperar un par de días más.



19.3.08

Zopf en espiral

Aprovechando que iba a encender el horno para hacer pan, quería haber hecho un pan de leche de Hokkaido, pero como no tenía ni leche en polvo ni nata (aparte de la leche de Hokkaido, por supuesto), he hecho un zopf suizo con forma de pan de leche siguiendo dos recetas: la de la olla suiza y ésta otra.



Zopf en espiral
Para un molde pequeño

250 gr de harina de repostería
70-100 ml de leche tibia
10 gr de levadura fresca
30 gr de mantequilla
1 huevo
10 gr de azúcar avainillado
1 cucharada de azúcar
5 gr de sal


Disolvemos la levadura en la leche con una pizca de azúcar. Hacemos un hoyo en la harina y vertemos esta mezcla, cubriéndola con un poco de harina. La dejamos unos 20 min en un lugar templado hasta que espume.
Batimos el huevo y reservamos un poco para después.

Una vez se haya formado la espuma, mezclamos suavemente y añadimos el resto de ingredientes salvo la mantequilla. Trabajamos hasta conseguir una masa homogénea.
Después vamos añadiendo la mantequilla poco a poco, amasando cada vez hasta que se haya incorporado por completo a la masa.

Dejamos reposar 20 min y realizamos una extensión y un plegado de la masa, para favorecer su levado.
Dejamos reposar hasta que haya duplicado su volumen.

Cortamos la masa en tres trozos y los estiramos, para después aplanarlos con el rodillo hasta darles el ancho del molde. Los enrollamos sobre sí mismos y los colocamos en el molde con el extremo hacia abajo. Los dejamos levar de nuevo unos 30 min en un lugar templado.

Pintamos la superficie con huevo y lo metemos al hormo 30 min a 200ºC.

Yo no he añadido nutella porque no tenía, pero creo que la próxima vez una de las espirales llevará algo dentro...

18.3.08

Lecciones de amasado

Aunque en el último post panaderil estaba decidida a innovar con la harina de centeno, he pensado de momento seguir con el trigo, ya que me interesaba perfeccionar mi amasado antes de seguir con los experimentos.
Hasta ahora los panes me han salido aceptables, más o menos ácidos dependiendo del tiempo de fermentación. Pero la miga nunca me ha convencido del todo, ya que, a pesar de utilizar harina de trigo blanca - muy ligera - además de la de fuerza, y un grado de humedad bastante alto, quedaba todo muy prieto y resultaba bastante pesado.

Con la práctica, he descubierto dónde estaba el error: el amasado al que sometía a mis masas era demasiado 'agresivo', por así decirlo.
La finalidad del proceso de levado es conseguir que la mezcla de harina y agua vaya transformándose en una red elástica, una estructura capaz de retener las burbujas de aire que produce la levadura (y que darán lugar a los agujeros de la miga). El amasado sirve para organizar esa maraña de modo que la masa esté distribuida homogéneamente y la hogaza tenga la forma adecuada al hornearla.

Un amasado incorrecto romperá la red interna de la masa, impidiendo la formación de las burbujas de aire y, por tanto, dando lugar a una miga compacta y pesada.

Así pues, para mi último pan he recurrido a una técnica sumamente sencilla, pero de resultados espectaculares. Como una imagen vale más que mil palabras, dejaré que este vídeo lo explique:




Y a continuación, el pan que me ha salido gracias a un amasado suave y nada traumático. La miga es muchísimo más ligera, ideal para 'mojar pan' en salsas y aliños.



Lección de hoy: hay que tratar a la masa con delicadeza.

17.3.08

La vuelta de M

El sábado celebramos la vuelta de M por todo lo alto, con una cena 100% bávara.

Antes, habíamos ido de excursión con M y T al Heratinger See y a Braunau am Inn. El lago ya no está helado (como en la foto de cabecera de este blog), pero sigue siendo un lugar precioso. Supongo que en verano cambiará un poco, cuando se llene el cámping y cobren entrada por el baño. Aún así, seguro que merece la pena.



En Braunau nos paramos frente a la casa natal de Hitler. Aunque éste vivió allí sólo los primeros años de su vida, parece que ésta es la razón de las visitas de los forasteros, y el pueblo ha querido mostrar su desacuerdo con las acciones del dictador durante los últimos años. Prueba de ello es la piedra de granito traída del campo de concentración de Mauthausen, en la que hay grabado un texto en favor de la libertad y la democracia.

Por lo demás, Braunau es una pequeña ciudad a orillas del Inn, el río al que el Salzach dona sus aguas camino del Danubio. Una ciudad con una orilla en Austria y otra en Alemania. En sus cafés sirven unos Mélanges enormes.

Como M estaba en pleno proceso de 'reintegración' en la normalidad, decidimos cenar en horario local, es decir, a las 19.00h. Y aprovechando que teníamos con nosotros a M y T, nos animamos a cenar en un tipo de restaurante al que no nos habríamos atrevido a entrar con nuestro limitado alemán: una Gasthaus (casa de comidas, ostatu, fonda...).

La entrada fue triunfal. En cuanto abrimos la puerta, todos (t-o-d-o-s) los lugareños se dieron la vuelta para mirarnos. Como en las películas del oeste, cuando el forastero entra al bar.

Por un momento pensé que aquel local era privado (la decoración era digna de cualquier sociedad gastronómica que se precie) y que no nos permitirían entrar. Pero no, a pesar de las miradas extrañadas, la señora de la casa nos dejó pasar al fondo y preguntó, con mucho garbo, qué queríamos para beber. Weissbier para todos, claro (no me atreví a pedir una kleines, seguro que no me habría entendido...). Medio litro de cerveza de trigo riquísima.


Un filete como Dios manda

Y la cena, genial. Interesantísima conversación acompañada de melodías bávaras tocadas al acordeón por un hombretón sonrosado. Carne de cerdo, un gran filete de ternera encebollada, patatas, knödeln jugosos, sauerkraut en su justa medida. La señora nos regañó por no terminarnos la ensalada...
Volveremos.

13.3.08

Colores en la cocina

Un descubrimiento: Apfel-rotkohl.
Ésta venía en un frasco que nos regaló A.


A pesar de ser col conservada en vinagre, su sabor no tiene nada que ver con el Sauerkraut. Las manzanas, el vinagre de manzana y el azúcar le dan un saborcillo agridulce mucho más suave.
Teóricamente se sirve acompañando a carnes y salsas oscuras, pero no me pude resistir a ese color morado y lo serví con lo que había: un filete de panga (congelada, cómo no).

Costó quitar el morado de los platos, me recordó a la mermelada de moras.

12.3.08

¿Y qué tiempo tenéis por ahí?

Siempre que hablo con la familia les doy el parte meteorológico. Siempre lo piden, y, desde que vivo aquí, a veces me sorprendo a mí misma diciendo cosas como 'Ah, hoy ha hecho muy bueno, hemos llegado a los 4 grados'.

No sé cómo será en el resto de España, pero he comprobado que en el Tercio Norte de la Península el tiempo es un gran tema de conversación, y los 'hombres del tiempo' -y alguna que otra mujer- son verdaderas estrellas televisivas.
(Esto es así salvo en Zaragoza, donde hay pocas probabilidades de que el tiempo varíe más allá del cierzo siberiano en invierno o el calor abrasador en verano)

Aquí sin embargo,de entre los 30 canales que podemos ver en casa - alemanes, austríacos, la MTV, el canal Arte, la CNN, etc.- no he encontrado ni uno solo que dedique más de dos minutos seguidos a la previsión del tiempo. La mayoría la inserta dentro de los informativos y las que disponen de espacio propio presentan rápidamente la situación actual, los vientos, las precipitaciones, la temperatura y el pronóstico para el día siguiente.

Incluso estos días de huracanes con nombre y apellidos, los meteorólogos realizan su tarea de manera rápida y eficaz. Y a otra cosa.
Total, lo más probable es que al día siguiente haya que ponerse el abrigo.

O quizá no, porque hoy ya he oído un par de veces nombrar juntas las palabras 'Samstag' y 'Frühling'.



Links: el tiempo en Oberndorf y Laufen.

11.3.08

Panes pequeños

Como estos días cocino sólo para mí, estoy experimentando con panes pequeños (por si no salen bien, más que nada).

Para el de hoy, mezclé la masa madre con harina de trigo (1050) ayer por la tarde. La amasé y la dejé reposar toda la noche en la nevera, tal y como ya me indicaba Ibán en sus comentarios y después en su blog. Hoy, después de mi clase de alemán, ha entrado al horno.



La miga ha quedado un poco húmeda para mi gusto, pero el sabor es delicioso. Creo que por fin le he cogido la medida a la sal.

Para la próxima hogaza: un cuarto de centeno y tres de trigo. A ver qué sale.

9.3.08

Noche

Esta semana pasada he cruzado Laufen un par de veces de noche. Aunque ya se va notando que el día es más largo (a las siete de la mañana el sol ya está alto), por la tarde sigue oscureciendo en seguida y a las seis la noche te pilla por sorpresa.
En Laufen el alumbrado es más bien escaso. En mi barrio, hay una farola cada cincuenta metros y de vez en cuando la luz de alguna casa se ilumina automáticamente cuando pasas por delante. Por lo demás, apenas hay iluminación. Parece que éste es un pueblo ahorrador.

He perdido la costumbre de caminar por lugares oscuros. Después de tantos años viviendo en pueblos y ciudades en los que la noche apenas se distingue del día (quizás sabes que es de noche porque la luz de la calle es amarilla, no blanca), sorprende ver tantas estrellas estando en mitad del pueblo. Incluso constelaciones como las Pléyades, las cuales hacía años que no veía, son fácilmente reconocibles aquí.

Reconozco que resulta inquietante caminar por estas calles vacías, mientras mis vecinos cenan tranquilamente en sus casas. No porque me sienta insegura por la falta de luz, sino por el silencio. De noche en mi calle el silencio es absoluto. Incluso si saliera ahora al balcón, no oiría nada, a pesar de vivir rodeada de casas habitadas.


Mi cámara tampoco está acostumbrada a tan poca luz.

No puedo evitar comparar donde vivo ahora a donde he vivido los últimos cuatro años. Ahora me doy cuenta de que en Barcelona vivíamos con luz y ruidos continuos, y que lo que pensábamos que era la noche, en realidad era una prolongación artificial del día.
Aquí la noche es 'de verdad'. Es oscura, silenciosa (y, a veces, incluso demasiado tranquila).

8.3.08

Entsteint

De ver tanta palmera la semana pasada, he tenido un antojo de dátiles.


Sin hueso.
¿Crecería una palmera en estas tierras?

5.3.08

Mohnstrudel

Hasta llegar aquí, la palabra 'Mohn' sólo significaba para mí una cosa: la compañía de autobuses que une Barcelona con Castelldefels y alrededores.

Me hizo gracia comprobar hace un par de semanas que en alemán significa 'amapola' o 'adormidera' y, en cocina, es el nombre que se da a las semillas de dicha flor, utilizadas sobre todo como relleno de pasteles o cobertura de panecillos.

Hace años compramos un libro de repostería como regalo de cumpleaños para mi madre. Creo que lo elegimos más bien atraídos por las fotografías, y no nos fijamos en que se trataba de recetas de claro origen centroeuropeo, que requerían ciertos ingredientes que nosotros ni siquiera conocíamos. Pasé años mirando esas fotografías e intentando averiguar qué podía utilizar como sustituto de esa crema agria que se repetía en tantas recetas.

Pero lo que más me intrigaban eran las semillas de adormidera. Su propio nombre ya resultaba muy sugerente, y daban a la receta cierto aire misterioso, como si de una pócima mágica se tratara. Me imaginaba qué se sentiría al comer ese relleno oscuro. ¿Caería uno dormido nada más terminarla?




No sé si será porque el relleno que he utilizado para este Mohnstrudel viene preparado y envasado, pero yo no he notado nada al comerlo. Eso sí, estaba buenísimo, acompañado de apfelmus y crema agria (que ahora ya sé qué es).

La receta para la masa la tomé directamente del envoltorio del relleno, de la marca Kuchenmeister. La próxima vez haré el relleno casero, a ver si ése da más sueño...

4.3.08

Spanien, wo auch die Zitronen blühen

Durante este intermedio he podido conocer la España que visitan mis vecinos cuando van de vacaciones. Debido a su trabajo, M se ha trasladado a Murcia y yo he ido unos días a visitarlo y a ver cómo es aquello.
La única referencia que tenía de aquel rincón de la península eran ciertas galas que TVE emitió durante años, además de las quejas que de vez en cuando llegaban desde allí a Aragón y Cataluña, donde he vivido los últimos años, relacionadas con los no-trasvases del Ebro.

Mientras el huracán Emma barría estas tierras, yo llegaba a un país seco, donde el sol era demasiado luminoso y hacía calor a pesar de ser febrero. Viajé rodeada de jubilados alemanes, deseosos de conseguir ese bronceado que lucían quienes les iban a esperar al aeropuerto.

Lo primero que me impresionó del trayecto en autobús hacia la capital, fue la sequedad del paisaje y la neblina que cubría todo. Lo segundo, la cantidad de vallas publicitarias de constructoras y promotoras que flanqueaban la autovía.
Aparte de los carteles electorales, no vi ningún otro anunciante.




Y las obras. Obras por todas partes. Solares vacíos daban paso a urbanizaciones con piscina y polígonos industriales a medio terminar. Y después, más solares cubiertos de escombros.
También vi algún que otro campo cultivado, pero parece que allí tampoco resulta demasiado rentable la agricultura, como en muchas otras regiones.

El sur siempre me ha quedado un poco lejos. Y ahora que vivo más al 'norte' que antes, hay costumbres y maneras de hacer que me resultan totalmente ajenas. Han bastado dos meses en Laufen para que las palabras 'por favor', 'disculpe' y 'gracias' se hayan instalado pemanentemente en mi vocabulario. No es que antes no las utilizara, no, sino que ahora me resultan imprescindibles si no quiero recibir una mirada de enfado o indiferencia. Sencillamente, cuando te falta el idioma, conviene hacer uso de los modales.

Y estos días me he sentido extraña en un lugar donde todo el mundo parece que te conoce de toda la vida y las viejecitas sospechan de ti si les abres la puerta del súper para que salgan con su carro de la compra (y esto me ha pasado a mí, no me lo invento), no vaya a ser que te quieras cobrar el favor.
Por supuesto, no se puede generalizar, pero a veces el trato excesivamente 'familiar' puede resultar molesto, de igual manera que la frialdad de muchos centroeuropeos puede llegar a desesperar.


Prendas de temporada

De todos modos, reconozco que he disfrutado visitando sitios que hacía tiempo quería conocer. He podido ver el Mediterráneo de nuevo, con esa luz que no se encuentra en ningún otro lugar, y he visitado ciudades que fueron ocupadas por fenicios, romanos y musulmanes.

La excursión del domingo nos llevó hasta el cabo de Palos y el Mar Menor. Apenas sabía nada de aquellos lugares hasta unos días antes del viaje, cuando Mújol escribió sobre el Paseo Espacial que lo llevó, hace años, hasta la isla del Barón.


La isla del Barón, desde la otra orilla

A veces, los recuerdos que un lugar despierta en alguien nos hacen verlo con sus ojos y valorarlo no sólo por su belleza, sino por lo que significa para esa persona.

Quizá por eso me gustó también que, en Cartagena, mientras disfrutábamos de un plato de pescado frito, M me contara sus andanzas en la otra orilla, aún más al sur. Aquella ciudad le hizo recordar otros tiempos y otros lugares que yo no conocí pero que imagino gracias a sus descripciones. Para mí es una forma sencilla de viajar.