9.3.08

Noche

Esta semana pasada he cruzado Laufen un par de veces de noche. Aunque ya se va notando que el día es más largo (a las siete de la mañana el sol ya está alto), por la tarde sigue oscureciendo en seguida y a las seis la noche te pilla por sorpresa.
En Laufen el alumbrado es más bien escaso. En mi barrio, hay una farola cada cincuenta metros y de vez en cuando la luz de alguna casa se ilumina automáticamente cuando pasas por delante. Por lo demás, apenas hay iluminación. Parece que éste es un pueblo ahorrador.

He perdido la costumbre de caminar por lugares oscuros. Después de tantos años viviendo en pueblos y ciudades en los que la noche apenas se distingue del día (quizás sabes que es de noche porque la luz de la calle es amarilla, no blanca), sorprende ver tantas estrellas estando en mitad del pueblo. Incluso constelaciones como las Pléyades, las cuales hacía años que no veía, son fácilmente reconocibles aquí.

Reconozco que resulta inquietante caminar por estas calles vacías, mientras mis vecinos cenan tranquilamente en sus casas. No porque me sienta insegura por la falta de luz, sino por el silencio. De noche en mi calle el silencio es absoluto. Incluso si saliera ahora al balcón, no oiría nada, a pesar de vivir rodeada de casas habitadas.


Mi cámara tampoco está acostumbrada a tan poca luz.

No puedo evitar comparar donde vivo ahora a donde he vivido los últimos cuatro años. Ahora me doy cuenta de que en Barcelona vivíamos con luz y ruidos continuos, y que lo que pensábamos que era la noche, en realidad era una prolongación artificial del día.
Aquí la noche es 'de verdad'. Es oscura, silenciosa (y, a veces, incluso demasiado tranquila).

2 comentarios:

Marona dijo...

A mi también me sorprendió lo mismo de las ciudades alemanas. Hasta Berlin es oscura y tranquila. Me gusta, aunque al principio cuesta acostumbrarse.
Besitos!

Mújol dijo...

Aquí, en el campo, también es de noche. Y también hay silencio. Así es como debe ser la noche. Es la hora de dormir, o de leer (o de pasear).