31.3.08

Pan interminable

Esta hogaza la hice el pasado jueves, 27 de marzo.
Harina: Rauch Superback (harina de trigo blanca con un 10% de espelta)




Como estoy sola y era bastante grande, hoy aún quedaba un buen trozo. Inmutable. Como el primer día. No sé qué propiedades tiene la masa madre que hace que el pan se mantenga durante tanto tiempo. Ya me gustaría ver una baguette precocida al cuarto día...

Me lo he cenado tostado, con queso fresco y un par de anchoas en aceite.

Los agujeros de esta hogaza me recordaron a la panadería de los yayos de mi barrio, en Barcelona. Si al partir el payés que habías pedido salía un agujero dentro, las dependientas se negaban a vendértelo. Aunque juraras que no lo querías para untarlo con tomate, no te lo vendían, y punto.

4 comentarios:

Mújol dijo...

No sé si valoramos justamente la aportación de la cultura catalana, de su gastronomía, a la felicidad del ser humano. No me imagino el mundo sin pan con tomate.

con Ka dijo...

¡Hola Mújol!
Ésa es una de las razones por las que hago pan blanco en el país de las harinas oscuras.
Me encantan el Vollkornbrot y el Mischbrot, pero el tomate hay que untarlo en Weissbrot de verdad.
;)

Ibán dijo...

Y no sólo es que el pan así dure más...es que cada día está más rico; el sabor va madurando, ganando en profundidad y matices.

con Ka dijo...

¡Hola Ibán!

Y como dice M, 'joé, es que sabe a pan'.

;)