15.4.08

Freilassing

El pasado miércoles visité por primera vez Freilassing, allí donde todo es más barato, más ameno y mejor, y Maronix buscó sin éxito las galletas mágicas.

T, en su afán de socializarme a toda costa, me había invitado a su clase de English Conversation, y allá fui, en el bus regional 853.
El trayecto dura escasamente 20 minutos y, tras parar en el instituto y el cementerio de Laufen, se dirige hacia el sur pasando por Oberheining, Fisching, Abtsdorf (donde el lago), Saaldorf y Maulfurth. Todo son granjas, enormes casas, prados y Gasthäuser.

Lo primero que se ve al llegar a Freilassing son las piscinas municipales y una zona con grandes supermercados. Esto ya es señal de que Freilassing no es un pueblo cualquiera. Con sus 16.000 habitantes, se le puede llamar ciudad, ya que dispone de todo tipo de servicios y, sobre todo, de una estación de ferrocarril que une Múnich con Salzburgo y Viena.

Llamada Salzburghofen hasta el siglo XIX, siempre fue un suburbio de la ciudad austríaca, hasta que después de las guerras napoleónicas el Saalach pasó a marcar la frontera entre Baviera y Austria, y la nueva Freilassing pasó a ser un gran centro ferroviario y comercial donde los austríacos iban a comprar todo tipo de productos, siempre más baratos.
El 25 de abril de 1945 fue destruida por completo por bombarderos aliados, así que todo lo que se ve hoy es de muy reciente construcción, salvo algún edificio más o menos antiguo, como la Feuerwehrhaus (antiguo parque de bomberos), hoy museo de la ciudad.


Alte Feuerwehrhaus

Como tenía tiempo antes de la clase, me di un paseo por las calles del centro. Había bastantes tiendas y unas cuantas cafeterías (apenas vi lugareños; eran las 17.00h). Entré en un supermercado-droguería, y no me pareció que aquello fuera especialmente barato comparado con Oberndorf o Salzburg. Quizá algo más barato, pero no mucho. Supongo que ahora que en Salzburg hay más centros comerciales los precios se habrán igualado bastante.

Después de tomarme un café fui a la Hauptschule, donde T me presentó a sus alumnas. Casi todas son mujeres jóvenes que han estudiado inglés o han vivido un tiempo en el extranjero y no quieren perder la fluidez en el idioma, así que la clase fue amena y pude conocerlas un poco. Fue un alivio poder charlar durante un rato sin tener que pararme cada poco a pensar cómo seguir. En mi clase de alemán no opino para no tener que construir frases de más de cinco palabras.

4 comentarios:

Marona dijo...

Lo que me gusta del hipermercado de Freilassing es que puedo encontrar cositas ricas, aunque tampoco es mucho más barato que en Salzburgo, la verdad. Por ejemplo, se puede encontrar Schmand o carpaccio de ternera congelado, listo para comer... caprichitos así. Por eso de vez en cuando me paseo por allí, además de ser un agradable paseo en bici :)
¡Un abracete!

Mújol dijo...

A mí me da la impresión, ignorante de mí, que frases de cinco palabras en alemán deben ser larguísimos discursos.

Ibán dijo...

No opinas....o bien formulas opiniones que hacen pensar a tus compañeros "Vaya chica más sencilla" ;) ...o tal vez hagas de esas frases de 5 palabras en plan sujeto-verbo-predicado de una gran profundidad filosófica.
Stille Wasser sind immer tief!!

Paco Bernal dijo...

Qué mala reputación tiene el deutsch dremía! pero si es un idioma facilérrimo jajajaja. Como las cinco palabras sean como Donaudampfschifffahrtsgesellschaftskapitänsmütze (así se llama la gorra de los capitanes de los barcos que hacen la ruta del Danubio: tiene truco, lo he mirao)...