4.6.08

Budapest I

Antes de nuestro viaje a Budapest había buscado información y consejos en Tripadvisor, Virtualtourist y otra webs frecuentadas sobre todo por viajeros/turistas anglosajones. Abundaban las alabanzas hacia la belleza decadente de la ciudad, pero en general daba la impresión de que todos los que habían pasado por allí habían sufrido algún abuso, timo o robo por parte de carteristas, taxistas ilegales y las propias autoridades. Por no hablar de la falta de educación de los nativos y el mal estado de los balnearios y espacios públicos.
Con esas referencias, una piensa que nada más poner el pie en la ciudad su cartera va a desaparecer por arte de magia y la estancia va a ser un peligro constante.


Versión húngara del 'Plakatieren Verboten'

En nuestro caso no fue así. Es cierto que quizá la gente sea algo 'seca', pero que la cajera del súper no te sonría no significa que esté siendo ruda. Simplemente, no sonríe. Respecto a los controles de billetes en el metro que tanto asustan a los visitantes, más que una molestia nos pareció una forma muy poco eficiente de trabajar. Antes de bajar al andén te encuentras con tres o cuatro guardas a los que mostrar el billete y a veces incluso en el mismo andén hay un par más. Así que te pasas el día enseñando el papelillo a personas con uniforme y rostro cansado que están más que hartas de los turistas.

Lo que sí vimos fue a un hombre 'escoltado' por dos mujeres dirigirse a un cajero en plena Vaçi utca a sacar la cantidad que le pedía una de ellas. No quiero ser malpensada, pero puede que en ese caso las advertencias sobre chicas guapas que vacían el bolsillo a incautos (a base de copas a precios astronómicos que no han consumido) tuvieran algo de razón.

En todo caso, nuestra estancia fue de lo más relajada, sobre todo el sábado por la mañana. Tomamos la línea 1 del metro y fuimos directos a los baños Széchenyi. Quizá no sean tan elegantes como los Gellért ni tan exóticos como los Rudas, pero el ambiente era muy agradable y todo estaba limpito. Había mucha gente mayor, incluídos los abuelos que salen jugando al ajedrez en todos los reportajes sobre el lugar. Lo que más me gustó fue la sensación de que el tiempo pasaba más despacio, mientras la gente cambiaba de un agua caliente con burbujas y corrientes a una tibia donde nadar, y paseaba por los baños interiores, la sauna etc.


A remojo en la piscina a 32ºC

Los baños Széchenyi están abiertos todo el año de 6.00h a 22.00h. Debe de ser toda una experiencia bañarse allí mientras cae la nieve...

5 comentarios:

Eva dijo...

Tendré que pasarme por Budapest... es el tipo de ambiente que me gusta a mí. Natural como la vida misma.

Arantza dijo...

Qué interesante, gracias! Voy a proponer la idea de los baños al ayuntamiento de Montreal, porque aquí todas las saunas y SPA son privados :-) El invierno pasado tuve la oportunidad de meterme en uno, calentito, a cielo abierto en plena nevada, rodeada de abetos bien cargaditos de nieve, después de un día de esquí... indescriptible.

Ch dijo...

¡Qué guay! Al lado de nuestra casa en Londres había una piscina descubierta-climatizada que, aunque no tiene ni color con la experiencia "burbujitas", era muy chulo. Eso sí, la carrera del vestuario al agua era toda una experiencia (0;

Ana dijo...

Qué chulada, suelo ir a mi balneario frecuentemente, con un bono, son aguas termales con buenas propiedades y es una gozada, sales nueva. Mira, después de todo lo que he pasado estoy pensando en un bañito y en renovar el bono. Me alegro de que ya hayas encontrado tu lugar.
Un abrazo.
Ana

Paco Bernal dijo...

Hola!
Si alguna vez pasais por Viena en invierno, en Alterlaa hay unas fuentes sulfurosas de agua caliente a cielo abierto y uno se puede dar un chapuzón y mola tres kilos.
Besos aus Wien,
P.