2.6.08

Wagnergasse

Wagnergasse es una callejuela estrecha de Laufen.

Nos gusta porque es tranquila y resulta un buen atajo para ir a casa evitando caminar por las zonas con más tráfico del pueblo.

Muchas familias han elegido vivir allí, pero a veces puede resultar un lugar lleno de peligros...
Sobre todo para los niños como él:



Cuando te encuentras con una criatura de su tamaño, lo primero que hay que hacer - tras comprobar que es demasiado pequeña para haber salido ya del nido por su cuenta - es averiguar de dónde ha podido caer y devolvérsela a sus padres. En este caso no hubo éxito, así que preferimos llevárnosla a casa antes que dejarla como almuerzo a los gatos del barrio.

Después de consultar unas cuantas webs de ornitología dedujimos que se trataba de un pollo de Carbonero Común y que se alimentaba básicamente de insectos, pero que se le podía dar pan mojado en agua (¡nunca leche!) y clara de huevo cocida, todo hecho puré y con jeringuilla.
Al principio se mostró asustado, pero pronto el hambre pudo con él y abrió el pico dejando que llenáramos su pequeño buche hasta que quedó saciado.

Menos mal que volvimos a Wagnergasse y encontramos el agujero en la pared donde estaban sus hermanos, no me veo a mí misma enseñando a un pájaro a cazar mosquitos...


"Os he dicho mil veces que os estéis quietos..."

5 comentarios:

Ch dijo...

¡Hola!
Hubieran sido divertidos los posts tipo: cómo cazar gusanos o volar por Ka..(0: ¡Qué bien que encontrásteis el nido!
Un abrazo

Vega dijo...

¡Qué suerte encontrar el nido!. Es un pajarito afortunado. ¿No se estaría haciendo el encontradizo para comer sin tener que buscar mosquitos?

Marona dijo...

¡Oooooh! Yo es que me vuelvo ultrasónica cuando veo gatitos o pajaritos o otros -itos...
Me alegro de que la historia haya tenido un final feliz :)

con Ka dijo...

¡Jaja!
Sí, fue una suerte poder devolvérselo a sus padres, aunque estuvimos observándolos un rato y los pobres andaban súper estresados, yendo y viniendo con bichos en el pico, sacando cagarrutas del nido... Pobres, me dieron un poco de pena, seguro que acaban agotados.

Pero no, oyes, que si se llega a quedar con nosotros seguro que lo malcriamos ;)

Arantza dijo...

Bien está lo que bien termina, no? (Por el pajarito y por el piso!)
Una vez me pasó lo mismo. Como en aquella época no tenía Internet en casa (es como el oráculo, da todas las respuestas), llamé a un amigo biólogo y le pregunté qué hacer. Me comentó que si no hay gatos en las cercanías, lo más seguro es loclizar el nido y dejarlo lo más cerca posible (en el suelo, fuera del paso, donde no lo pisen). Pero lo más importante es no tocarlo con las manos (usar un kleenex...), porque mientras esté cerca del nido, parece que la mamá lo localiza y sigue alimentándolo, en cambio, si lo tocamos, el olor "a humano" hace que la mami lo repudie. Os lo cuento así, como recetilla. Pero creo que tú te ocupaste muy bien del "petit" ;-) Sobre todo en una callejuela con felinos cerca, que yo tengo dos y sé lo que pueden hacerle al pobre.