26.7.08

Alone in the kitchen

M se fue el lunes al otro extremo del país, a la frontera con Holanda, a un lugar donde no dicen Grüß Gott sino Guten Tag, y aún se quedará allí una semana más (como mínimo). Aunque ya estoy acostumbrada a sus ausencias, las horas de después de cenar se me siguen haciendo un poco largas y me da por cocinar cosas dulces, para compensar. Además, estos días ha hecho frío, por lo que me apetecía encender el horno. El calorcito de la cocina siempre reconforta.

Tenía un frasco de masa madre dormitando en la nevera desde hace al menos un mes, y tras proporcionarle cuidados intensivos durante dos días, por fin estaba lista para hacer pan. Como no me gusta malgastar electicidad, busqué recetas de cosas que pudiera meter al horno junto a la hogaza, pero creo que me pasé.

El problema fue que quise probar a la vez dos recetas de galletas (ésta y ésta) y una de muffins, y, claro está, teniendo cuatro frentes abiertos algo tenía que fallar.
En esta ocasión, las galletas salieron aceptables, aunque no lo suficiente como para poder regalárselas a las vecinas (con lo cual llevo tres días de dieta galletil), y fueron los muffins los que estaban incomibles. Crudos por dentro y retostados por fuera, puaj. Al menos sólo eran cuatro. La próxima vez saldrán mejor.

En cuanto al pan, aunque no las tenía todas conmigo respecto a la corteza que saldría con este horno de aire que tenemos, salió bastante bueno.

Tres de cuatro, no está mal. Pero la próxima vez me concentraré en una sola receta. Está bien ser multitarea, pero sin pasarse.


Las más presentables


2 comentarios:

Paco Bernal dijo...

Me ha gustado lo de Gruss Gott/Guten Tag. Demuestra que, aunque vivas en la andere Ufer, eres más austriaca que Piefkin jajajaja.
La verdad es que, cuando uno se queda sólo en casa, las horas se hacen un poco largas. Pero también los reencuentros saben mejor :-)
Schöne grüsse aus Wien,
P.

Eva dijo...

Pues tu M estará cerca de donde yo me hallo. Por aquí decimos algo así como 'n Tag