14.7.08

El pan y la sal

El sábado organizamos una pequeña cena en casa. Nuestra intención era, primero, aprovechar que por fin tenemos más de dos sillas para que se sienten los invitados y segundo, juntar a cuatro amigos - T y A, M y T - que nos han brindado su generosidad y su ayuda en muchas ocasiones durante los meses que llevamos aquí.

No es que se tratara de una inauguración 'oficial' del nuevo piso, pero nuestros invitados se presentaron con regalos inesperados, como dos preciosas fotografías para las que seguro encontraremos el espacio que se merecen, o paquetes de magdalenas, natillas y crema catalana, 'Original spanische Spezialitäten', para que nos sintamos más como en casa, si cabe.

El significado de otro obsequio lo entendí a medias cuando lo recibí. Ahora, después de haber leído un poco aquí y otro poco aquí, veo que se trata de un buen augurio para los próximos meses que pasaremos en esta nueva casa:



El pan y la sal que aún hoy en día se ofrecen en los países eslavos y germanos al recién llegado, como protección frente a los peligros y garantía de que, en su nuevo hogar, nunca faltará el alimento ni la salud.

Ojalá no te nieguen el pan ni la sal.

1 comentario:

Ch dijo...

Yo tampoco lo hubiera entendido del todo... ¡Pero qué bonito!
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