4.8.08

Hellbrunn


No sé si la 'masa de aire africano' que ha hecho que España sea un horno estos días llega hasta aquí, pero también hace calor, y como vivir en un ático está bien hasta que se recalienta el tejado, las tardes de sol es mejor pasarlas al aire libre.

Como hace unos días, que me fui a Hellbrunn. Nada como refrescarse en los juegos de agua que mandó construir el arzobispo Marcus Sittikus en el siglo XVII. Su palacio, rodeado de un enorme parque y bosques, fue un lugar para el recreo y la diversión, más propio de un príncipe que de un clérigo.
Y es que, al igual que su predecesor Wolf Dietrich, Sittikus fue un hombre poderoso y culto, enamorado de la cultura clásica y la arquitectura del renacimiento. Por ello el recinto de Hellbrunn alberga infinidad de esculturas relacionadas con la diosa Diana, el desdichado Acteón, Poseidón y toda su corte acuática.


www.hellbrunn.at

Pero lo más atractivo de la visita, al menos en un día caluroso, son los juegos de agua: chorros que emanan por sorpresa desde el suelo, un teatro mecánico accionado por un molino de agua, una gruta en la que el aire, al pasar por conductos inundados, produce cantos de pájaros... Oyendo las risas y los gritos de sorpresa de los demás visitantes, intenté imaginar cómo serían las fiestas veraniegas que organizaba el arzobispo para su corte. Ciertamente, aquello debía ser todo menos recatado; habría que ver cómo las damas mantenían la compostura mientras un chorro de agua les refrescaba las posaderas...

1 comentario:

Arantza dijo...

Aaah, qué envidiaaaaa. Por aquí hay algunos parques que disponen de "barboteuses", que es algo así como "piscinas para chapuzarse", unas minipiscinitas de 20 cm. de fondo, con juegos de agua -no tan bonitos como ésos-, para que los niños puedan jugar sin peligro. Cada vez que veo una, me da la tentación de olvidar el "decoro adulto" y saltar con los críos. Lo dicho, envidia cochina...