17.10.08

El color de la semana

Pantone 198, 199, 200, 201...











16.10.08

Kugelrunde Köstlichkeiten

Aunque mi alemán no pasa del nivel de un niño de dos años (alguno habrá que me gane, seguro), he mejorado bastante en cuanto a comprensión, por lo que me animé a apuntarme a uno de los numerosos cursos de cocina que organiza la Volkshochschule de Salzburg:


Knödelvariationen - Kugelrunde Köstlichkeiten
(Variantes de Knödel - Delicias en forma de bola)




Bajo el nombre de Knödel o Kloß se agrupa una gran variedad de platos, cuya característica principal es su forma esférica y su sencillez en cuanto a ingredientes (aunque no siempre sea así).
Se podrían incluir en la familia de las albóndigas, la pilota, incluso las migas, por ser en muchos casos un buen modo de aprovechar el pan duro que ha ido sobrando durante la semana o la carne de los cocidos.

Se trata de un plato casero típico de centroeuropa, de ésos que las madres han cocinado toda la vida. Todos por aquí lo conocen, por eso el objetivo del curso era, más que enseñar recetas básicas, mostrar las posibles variaciones que se pueden realizar a partir de las masas más comunes.
Las recetas propuestas iban desde el Semmelknödel básico, de a diario, el que todo el mundo sabía cocinar - salvo yo, por eso me lo asignaron - hasta Knödeln dulces rellenos de nougat con salsa de fresas.

En total realizamos unas 10 recetas, las cuales fueron probadas una por una, lo que ha dado lugar en mi caso a un empacho considerable. Pero es que había que dar una opinión a cada autora, y a todas les hacía ilusión saber qué opinaba una extranjera sobre sus pelotillas (con perdón)...

En fin, una clase muy interesante, cuyas recetas iré publicando en este blog en los próximos días (cuando se me pase el empacho).

13.10.08

Alto y claro

Rambla del Raval, 04/10/08

11.10.08

Salir a cenar

Me llama M preocupado porque el Naná, restaurante del Raval donde iba a reunirse con E y F, ha desaparecido. No sabe dónde llevarlos. Qué pena, la última vez que cenamos con ellos en el Naná nos pasamos horas arreglando el mundo y hablando del futuro que nos esperaba. Al fondo había una puerta con el número 2046. Qué pena.

No es la primera vez que ocurre, de hecho el año pasado ya nos habíamos acostumbrado a llamar antes a los locales donde pensábamos cenar, por si acaso.
Llegamos tarde a una crepería de la calle Torrijos y a otro peruano que debía de haber en el Eixample. Cerraron, justo después de que lo descubriéramos, un pequeño restaurante de tres mesas regentado por dos amabilísimas francesas que había cerca del carrer Ample. Desapareció el Karkadé del Raval.

Todos eran lugares pequeños, de precio ajustado y ambiente acogedor. Quizá por eso no sobrevivieron. Parece que en Barcelona, para que un restaurante prospere debe subir precios y disminuir el tamaño de sus raciones, aparte de funcionar 'por turnos', es decir, a los que han venido a cenar a las 21.00h hay que advertirles de que tendrán que librar la mesa antes de las 23.00h. Entra, cena, no pierdas el tiempo en tertulias, no pidas café, paga, vete.

Los alquileres son altos, de acuerdo. Hay que pagar muchos impuestos, también de acuerdo. Pero si salgo a cenar es porque me apetece hacer algo más que engullir un plato de comida.
Salir a cenar significa disfrutar de la compañía, la conversación, la amistad. Significa olvidarse de las preocupaciones de la semana y compartir un momento con alguien especial. Y si además se puede descubrir un sabor, una especia, un vino, mejor que mejor.

10.10.08

¡Y un pimiento!

Verduras que descubre una por estas tierras: El pimiento morao
(He leído que pronto llegará a España)




La responsable de este color es la Cianidina, presente en moras, cerezas, coles lombardas y berenjenas. No afecta al sabor del pimiento y desaparece en cuanto se cocina, por eso - y para aprovechar todas sus propiedades antioxidantes - lo mejor es comerla tal cual, en ensalada, por ejemplo.
Con lo mona que queda...

Por cierto, aquí los pimientos, Paprika, se venden de tres en tres, supongo que porque quedan más vistosos, pero varios lugareños me han comentado que en realidad, los verdes no le gustan a nadie porque no son dulces. Por eso muchas veces encuentro paquetes de dos (rojo y amarillo) y los verdes aparte y más baratos.
A mí eso me va genial, porque un huevo frito no tiene la misma gracia con pimientos amarillos que con verdes, dónde va a parar.



9.10.08

Fui la envidia del Lokalbahn


Sí, ya sé que este post está un poco pasado de temporada, pero no podía dejar de comentar esta foto. Me la hice un caluroso día de agosto, en el cual fui la envidia del Lokalbahn. Todos disimularon, pero yo sé que estaban deseando preguntarme dónde había conseguido este artilugio milagroso.

Y es que Paco tenía razón, en Austria el aire acondicionado no se lleva. Alguien podría decir que claro, que el verano dura poco y para cuatro días de calor... Pero es que esos cuatro días de calor hace mucho calor. Recuerdo que M venía todos los días asado del trabajo, harto de las moscas que se les colaban por las ventanas abiertas de par en par.

Quién me iba a decir a mí que uno de los trastos a los que iba a sacar más partido aquí iba a ser mi abanico de 1€ comprado en algún todo a 0,60 del Eixample. Al preparar las maletas en diciembre no supe qué hacer con él ("En Austria no lo necesitaré, ¿no me han dicho todos que allí hace frío todo el año?"). Pero por alguna extraña razón, se coló en el fondo de un bolso y ha aguardado pacientemente para emerger justo cuando se le necesitaba.
El Lokalbahn es un tren hecho para disfrutar del paisaje... en invierno. En verano, cuando el sol entra por esas enormes ventanas, se convierte en un horno.