22.12.08

Café Steinbach


Los mercados de Navidad están bien para un ratito, pero en seguida se te hielan los pies. Para disfrutar de la Gemütlichkeit durante toda una tarde, nada mejor que cobijarse en un café.


Los austríacos se llevan la fama, pero nosotros preferimos quedarnos en Alemania, básicamente porque son locales sin humo y, como dice M, te puedes tomar un café sin ceremonias.
Siendo como es él un hombre de cortao y ya está, eso del vasito de agua, la bandejita y el camarero preguntando continuamente si todo está bien, si quiere algo más, si le traigo la cuenta... Eso irrita.

Así que el día que descubrimos el café Steinbach de Laufen decidimos que éste sí que nos gustaba, y M dejó de pedir sólo Espressos Macchiatos y se pasó al tazón de café de filtro, que cunde más.

Varios lugareños nos habían hablado de este sitio, y casualmente todos coincidían en que sus tartas son las mejores y su decoración muy acertada, pero también nos habían avisado de que su clientela estaba compuesta básicamente por parroquianos del barrio que se juntaban para echar la partida de la tarde, y que eso le quitaba glamour al local.

Ya hemos estado allí unas cinco veces y aún no hemos visto a nadie jugando a las cartas. Lo que sí hemos comprobado es que, efectivamente, las tartas son deliciosas.
No hay más que fijarse en lo que hacen todos aquellos que entran al local. Van directos de la puerta al mostrador y preguntan a la paciente camarera qué lleva ésta o aquélla. Dudan, se deciden, cambian de opinión, observan cómo la mujer corta la porción elegida y se van satisfechos a su mesa. Allí piden una Tasse o un Haferl Kaffee y se disponen a pasar esas pocas horas de luz que quedan antes de la hora de cenar.
La camarera apenas pasa una sola vez para preguntar si todo está en orden ("schmeckt?") y ya no vuelve hasta que se le pide la cuenta.

Por supuesto, las tardes de entre semana el café está tomado por abuelos y abuelas, gente muy muy mayor a veces. Da gusto oírlos charlar mientras se toman su café y su tarta tranquilamente. A esas edades supongo que el colesterol ya es algo superado... Este mes que M está de vacaciones, hemos aprovechado para hacer vida de jubilados. El tiene que recuperar las energías perdidas durante el año y yo... yo le acompaño, faltaría más.

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